Quique siempre en el ruedo
Los partidos pequeños y su habilidad para sobrevivir en la política dominicana
Como gallero al fin, Quique Antún se cuida de que no le maten el gallo en la funda. Su emplumado es el Partido Reformista Social Cristiano, cuyas siglas heredó, o privatizó, hace tiempo.
En su larga carrera de un solo partido, su especialidad meteorológica es la anemología: el estudio de los vientos. Los políticos, en su caso. De ahí su habilidad para ocupar puestos en gobiernos ajenos a su partido.
Acaba de abandonarlo un Genao, cuyo padre figura entre los políticos más exitosos y sabichosos que ha parido el reformismo. De los pleitos internos nadie quiere enterarse. ¿Para qué, si ya se sabe que dos gallos no caben en un mismo gallinero?
República Dominicana merece un estudio sobre la longevidad de sus partidos, y su capacidad para dividirse. Han experimentado más mitosis que una célula. Sobreviven sin militancia y, cuanto más exiguos, mayor flexibilidad exhiben para engancharse en cualquier vehículo partidista.
Los reformistas de Quique nacieron sabiendo, pero, como especie en extinción, hay que protegerlos. Para eso están el Presupuesto Nacional y los generosos fondos que administra la JCE, para disfrute hasta de los ventorrillos políticos.
Aunque el PRSC ya ni siquiera alcanza esa categoría. ¿Será un food truck? Tiene la ventaja de que puede estacionarse donde mejor sople el viento.