Dar ejemplo en el trato al inmigrante
Los dominicanos también lo somos
La inestabilidad política en Haití ha levantado una crisis de corte moral en la República Dominicana, que nos ha llevado a chocar de frente con los organismos internacionales.
Desde el asesinato del presidente haitiano Jovenel Moïse y su posterior clima de inseguridad, las voces más extremistas han encontrado eco en los más altos niveles del Gobierno y en nombre de la seguridad nacional se han adoptado políticas contra los nacionales haitianos que, a todas luces, son violatorias de los más esenciales derechos humanos.
Quienes apoyan esas prácticas piden a los organismos internacionales que intervengan en la situación haitiana, aunque al mismo tiempo sostienen el discurso de que esa comunidad no tiene derecho a intervenir en las decisiones del Gobierno dominicano y desconocen los acuerdos que el país ha firmado en materia de derechos humanos.
Debemos recordar que los dominicanos, al igual que los haitianos, somos inmigrantes. Es, por lo tanto, de suma importancia que aquí demos un ejemplo contundente de cómo debe ser el trato a quienes vienen buscando una vida mejor.
No se trata de fomentar la ilegalidad, más bien hablamos de dar el mínimo trato digno.
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