El corazón de un niño pelotero...
Las lágrimas de “Sopita” enternecieron
Fito Páez estará en algún rincón de Argentina entonando su entrañable canción “Yo vengo a ofrecer mi Corazón”, sin saber que en un lugar de Estados Unidos un niño dominicano lo replicó con vergüenza y coraje. “¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón”.
Quienes siguieron por ESPN las incidencias de la serie de Pequeñas Ligas en Williamsport, Pennsylvania, todavía no salen del asombro. Y la emoción fue tan grande que contagió por igual a propios y extraños.
Edward Uceta, de 12 años, no pudo resignarse ni contenerse ante la derrota de su equipo, Bravos de Pontezuela, y fue tan inconsolable su pena que provocó la admiración de sus contrarios: los entrenadores y niños del equipo venezolano.
En los deportes se gana y se pierde, pero por alguna razón “Sopita” entendió que no podía perderse ese juego y quedar fuera de competencia. Y lloró, más con rabia que con rencor, y su impotencia, en vez de disminuirlo, lo engrandeció. Gladiador hasta la muerte, pero nunca dejar en la arena la fe.
Ahora se dice que todo está perdido, y tal vez sea el coraje y la vergüenza de un niño el corazón que se deba ofrecer.
Marco Rubio presencia vuelo de deportación en Panamá al tiempo que Trump prioriza freno a migrantes
Wall Street abre en rojo ante la amenaza de guerra comercial tras los aranceles de Trump
15 empresarias dominicanas formarán parte de la cuarta edición de “Hispanas Influyentes”
La UE tiene un superávit comercial con EE.UU. de 155,000 millones de euros