Hablando se entiende la gente
Rosario andaba perdido por la avenida Anacaona
A Roberto Rosario se le vio medio perdido el pasado lunes en la avenida Anacaona, mirador Sur, como el que busca una dirección y no la encuentra.
Era hora de comida, aunque la impresión fue de que no iba para su casa, ni tampoco para la Junta, pero sí de que andaba muy apurado.
El dato podría ser irrelevante, pues cualquiera se extravía en un bosque de la China, como es ahora esa zona de la capital, con tantos edificios altos que como árboles se parecen unos a otros.
Sin embargo, intriga que en esa vía viva el embajador de la Unión Europea y de que en el pasado fin de semana se hablara de un almuerzo que tendría lugar en su residencia.
Rosario, el de la Junta, no tiene categoría de embajador, y menos de un país europeo, pero no estaría de más preguntar si fue uno de los invitados a la comida, y sí siendo el principal convidado, pudo aclarar asuntos de su competencia y superar situaciones y controversias.
Hablando se entiende la gente, aun cuando no se comparta la lengua que Cervantes hizo universal y los enviados prefieran a Sancho y no a Quijote.
Los molinos, al parecer, ya no son de viento, sino verdaderos transformers.
Brasil prohíbe pagar dinero por registrar los datos del iris de sus ciudadanos
Elon Musk participa en un mitin de la extrema derecha alemana
El papa pide combatir la "podredumbre cerebral" que causa el "scrolling" en redes sociales
La Sociedad de Medicina Interna exalta al doctor Jorge Marte por sus aportes a esta especialidad