Hay que investigar el agua...
La tranquilidad de Waldo es digna de estudio...
Un chusco, además de curioso, se preguntaba el pasado jueves, en la reunión de los médicos con el gobierno, qué tendría el agua servida.
Fuera en las botellitas o en las copas.
Supuso que no era agua natural, de esa que se bebe comúnmente, y que de seguro le habían echado alguna sustancia o que era consagrada como la que se usa en las iglesias.
El milagro fue más que evidente, aunque, y hay que reconocerlo, no es la primera vez que los muchachos del Colegio se comportan como niños exploradores.
Que Waldo cambie de ánimo e igual de temperamento de un día para otro, o de una semana a la siguiente, intriga a los desconfiados, a los escépticos.
Que llame a la calma, a la paciencia, y que sea muro de contención de los médicos cuando hasta hace poco era puente roto para los oficialistas, mueve a suspicacia.
Tiene que ser el agua, insiste el chusco curioso, pues no se explica que un guerrero en medio de la batalla abandone la espada y solo se defienda con el escudo.
Aunque pensándolo bien, el acuerdo será en junio, en julio podría darse otro entendimiento, y en agosto haber decreto. Que nadie es tonto para atajar y que otro enlace.