Margarita busca un consenso elusivo...
¿Quién se lo impide: el machismo o el partido?
Alguien dijo que no por mucho madrugar amanece más temprano, y posiblemente sea norma en la ciudad, pero en el campo. El hombre que cultiva la tierra se le va alante al alba y su jornada supera el día.
En estos días ocurre algo parecido en política. Los candidatos temen correr la suerte de los camarones y se despiertan a tiempo y evitan que se los lleve la corriente. El primero salió sin banderazo y a poco vio que no estaba solo en la pista.
La competencia es tan abierta e intensa que Hipólito – para fines de campaña – aparece montado en una pasola eléctrica, aunque a falta de inversor, y con los apagones, podría quedarse en una distante carretera.
Nadie quiere guardarse para los plazos de ley, y una política tan comedida como la vice Margarita ya tiró un pie, que si se junta con otros pases, se convierte en coreografía.
No puede decirse que lanzada a la calle al medio, que el ajetreo cansa y la brisa daña el peinado, pero sí en el medio, y parece que por mucho rato.
No se sabe qué le dijo a Danilo y a Leonel, que uno se congració y el otro intentó sonreír, pero lo que fuere se está viendo.
El consenso es su bandera.