Una ley enredada en mil patas...

No hay flexibilidad que la salve del desacuerdo

El PRM fue a decirle a la Junta -- entre otras cosas – que había descubierto una fórmula para desenredar la Ley de Partidos. La Junta se hizo que no sabía nada y Moderno quedó de enviar una copia de la carta remitida a su bloque de diputados.

Hasta ahí todo bien, pues además de renovar votos de confianza, al organismo solo le interesa lo que se produce en su laboratorio.

La fórmula que propone tampoco es salvadora, y la legislación se mantiene en el mismo túnel, y lo que es peor, no se le ve final y mucho menos luz.

Y no es que lo digan los politólogos, que de eso se ocupa el llamado Bloque Opositor, que le saca en cara al PRM su flexibilización.

Como quiera es malo -- dijo un pulpero --, pues por vender barato ahora el producto resulta de menor calidad. Las buenas intenciones no sirven de nada y ahora se teme un cisma.

Que se rompa la taza y cada cual se vaya para su casa, pues no es fácil volver atrás después de dar pasos que se creen correctos y asumirse como línea oficial. La soberbia mata más que la rabia.