La violencia que no cesa

Cada feminicidio, un fracaso colectivo

El año ha comenzado con una sucesión de episodios grotescos de feminicidios que vuelven a recordarnos, con una crudeza insoportable, hasta qué punto la violencia de género sigue siendo una herida abierta en la sociedad dominicana. Cada nombre que se suma a la lista de víctimas es un fracaso colectivo: del Estado, de las instituciones, pero también de una cultura que todavía tolera, justifica o mira hacia otro lado.

El caso ocurrido en Dajabón, donde la rápida intervención de los vecinos evitó un desenlace fatal, ilumina por contraste esa realidad sombría. Allí donde el agresor quiso imponer la ley de la fuerza, apareció una comunidad que decidió no ser cómplice por silencio. Esa reacción, casi instintiva, salvó una vida. En ese gesto hay una lección que no deberíamos pasar por alto.

No basta con indignarse cuando el crimen ya está consumado. La prevención empieza en la denuncia oportuna, en el acompañamiento a las víctimas, en la educación de niños y jóvenes, en la ruptura de los pactos tácitos que protegen al agresor. La violencia de género es un asunto público, social, político y moral.

El Estado tiene una responsabilidad ineludible en la protección y la sanción. Pero sin una sociedad vigilante, activa y solidaria, seguirá llegando siempre demasiado tarde.

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