La primera dama

Raquel Arbaje destaca avances en prevención de uniones tempranas

Durante demasiado tiempo, el embarazo adolescente fue tratado en República Dominicana como una fatalidad estadística, un drama repetido con resignación burocrática. Por eso resulta significativo que las cifras comiencen a contar otra historia: una reducción de 41.5 % en apenas cinco años. Detrás de ese descenso hay políticas públicas sostenidas, coordinación institucional y voluntad política.

La intervención de la primera dama, Raquel Arbaje, ante Amchamdr tuvo además el mérito poco común de la autenticidad. En tiempos de discursos prefabricados, habló con naturalidad, sin grandilocuencia y sin temor a incomodar. Reconoció avances concretos, pero también señaló responsabilidades, incluso al afirmar que la ADP influye en la lentitud de ciertas transformaciones educativas. Fue una opinión discutible para algunos, pero sincera.

Con poco aparato y mucha constancia, Arbaje ha logrado conectar con distintos sectores sociales porque su discurso parece surgir más de la experiencia cotidiana que de la retórica oficial. No intentó construir una narrativa artificial. Habló de niñas que continúan estudiando, de comunidades vulnerables, de implantes cocleares y de espacios públicos recuperados. La Política de Prevención y Atención a las Uniones Tempranas demuestra, además, que ningún problema estructural se resuelve desde un solo despacho. Cuando Estado, sector privado y sociedad civil trabajan juntos, las transformaciones dejan de ser consignas y empiezan a convertirse en realidad.

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