Justicia, a medias no
Las claves de una sentencia que marca un hito en la justicia dominicana
La sentencia del caso Coral será recordada como un parteaguas. Doce horas de lectura, tres generales condenados a 20 años, RD$5,000 millones en indemnización y 422 bienes decomisados son la confirmación de que una estructura de corrupción operó durante ocho años dentro de los organismos llamados a proteger al Estado, no a saquearlo.
Por primera vez una cúpula militar de tan alto rango enfrenta condena por estos delitos. Eso, por sí solo, ya es histórico. El Cuerpo Especializado de Seguridad Presidencial y el Cuerpo Especializado de Seguridad Turística son la columna vertebral de la seguridad nacional y del sector que sostiene buena parte de la economía dominicana. Que ambos hayan sido vaciados sistemáticamente, con nóminas fantasma, sellos falsificados y desvío de recursos destinados a combustible y alimentación, revela una corrupción no de oportunidad, sino de diseño.
Ahora bien, el caso no ha terminado. Las defensas ya anunciaron que apelarán, como es su derecho. Y es precisamente en esa segunda instancia donde la sociedad dominicana debe mantener la vigilancia más estricta. La justicia dominicana ha demostrado, en este primer round, que puede actuar con firmeza incluso contra generales. Confiamos en que las cortes superiores ratifiquen lo esencial de este fallo y no permitan que tecnicismos procesales diluyan ocho años de investigación.