Faltan cifras para pactar
Feminicidios dejan más de noventa y cinco niños huérfanos en lo que va de año
Las cifras expuestas por la procuradora Yeni Berenice Reynoso alarman, pero estremecen más las razones que las explican. Que seis de cada diez homicidios respondan a conflictos sociales revela una convivencia enferma. Diferencias entre vecinos, partidas de dominó, incidentes de tránsito y ruidos terminan resolviéndose con sangre.
Los feminicidios constituyen una mancha indeleble. Detrás de cada mujer asesinada quedan familias destruidas y niños condenados a cargar una pérdida irreparable. Más de 95 menores huérfanos este año representan una acusación contra la incapacidad colectiva para proteger a las víctimas y detener a sus agresores.
La propuesta de un pacto de Estado merece atención, siempre que se traduzca en prevención, protección efectiva, educación y consecuencias para quienes violan la ley. Los acuerdos solemnes sirven poco si las instituciones continúan llegando después del crimen.
Empero, en esta radiografía faltó una violencia de ausencia notable: las muertes a manos de la Policía. Septiembre dejó cifras récord y octubre apunta por igual camino. También corresponde explicar sus causas, esclarecer cada caso y establecer responsabilidades.
Una transformación necesaria exige examinar toda la violencia, incluida la ejercida por quienes deben combatirla. La procuradora tiene la responsabilidad de investigar esos hechos. Ningún pacto será creíble si deja fuera el deber del Estado de proteger la vida y someterse a la ley sin excepciones.