Crecimiento e inflación

El crecimiento pierde fuerza como argumento de bienestar cuando las familias perciben que el dinero alcanza menos

El crecimiento de 4.6 % registrado por la economía dominicana entre enero y septiembre constituye una señal alentadora en un entorno internacional adverso. La incertidumbre geopolítica, las tensiones comerciales y las presiones sobre los costos energéticos complican el desempeño de economías abiertas como la nuestra.

El repunte interanual de 5.6 % en septiembre, impulsado por la construcción y la minería, confirma una capacidad de recuperación que merece reconocerse. Sostener la actividad productiva en estas circunstancias supone preservar empleos, ingresos y oportunidades, además de fortalecer la confianza de quienes invierten.

Pero el balance exige una salvedad: la inflación. El aumento interanual de los precios de 5.12 % en septiembre supera el límite superior del rango meta del Banco Central. Aunque representa una moderación respecto de junio, sigue erosionando el poder adquisitivo, especialmente entre los hogares que destinan la mayor parte de sus ingresos a necesidades básicas.

El crecimiento pierde fuerza como argumento de bienestar cuando las familias perciben que el dinero alcanza menos. Tampoco basta con el dinamismo de algunos sectores si sus beneficios no se extienden al empleo formal y los salarios.

Corresponde, por tanto, valorar los resultados sin triunfalismos. El desafío es sostener la expansión y contener los precios, con disciplina fiscal, inversión productiva y prudencia monetaria. La mejor cifra será aquella que los ciudadanos puedan reconocer también en su bolsillo.

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