Brasil en la mirilla

En los últimos cincuenta años, Brasil ha pasado por gobiernos militares, renuncia forzada de presidentes, cambios enormes en la estructura de los partidos y por un gran boom económico que ahora se ha convertido en crisis.

Las crisis económicas generalmente tienen consecuencias políticas que las pagan siempre los partidos en el poder con derrotas electorales o con jugadas políticas como la que acaba de ocurrir con la destitución temporal de la presidenta Dilma Rousseff.

Siempre es triste y pesaroso ver a un país envolverse en problemas políticos que afecten a las instituciones democráticas. En lo de Brasil, se preserva la institucionalidad, aunque se altera el deseo del pueblo expresado en la elección de la candidata del Partido de los Trabajadores. Muchos dirán que se trata de un problema de legitimidad, pero las instituciones han probado su fortaleza.

Lo que queda ahora es esperar la mejor salida para Brasil. Que el juicio a la presidenta se haga sin emotividad y sí con racionalidad, y que se salve lo más preciado: la institucionalidad democrática.