Día del Padre
Un día que no tenía la importancia material que tienen otras celebraciones, este año a consecuencia de la pandemia del COVID-19, ha venido irremediablemente a menos.
Circula el chiste acerca de la “poca importancia” del Día del Padre, que dice que para las madres abrieron la economía y para los padres la cerraron...
Pero con pandemia o sin ella, el Día del Padre debe ser celebrado no solo por lo que los progenitores representan en la familia y para los hijos en los aspectos materiales y afectivos, sino también por lo que aportan de manera casi tenue: el buen ejemplo para los hijos, un modelo de ser y actuar y la singular experiencia de sentir la seguridad de esa mano fuerte humanamente hablando, aunque sea débil en términos de fuerza física.
La primera representación del amor viril la reciben los hijos de sus padres y esa representación la llevarán toda la vida. Un buen padre es un valladar contra el feminicidio, contra el maltrato de cualquier tipo y un ejemplo de respeto a la autoridad y a las buenas costumbres.
Aunque sin abrazos, feliz día a todos los padres.