La sanción
La sanción impuesta al diputado Pedro Botello por los sucesos ocurridos durante una manifestación liderada por él en las puertas del Congreso no parece excesiva.
Dos meses sin representar nacional o internacionalmente al Congreso es realmente una sanción sumamente leve. Al diputado Botello no se le está negando el derecho a representar los intereses del pueblo, no se le está conculcando su derecho a manifestarse o a protestar por algo que él considere injusto. Se le olvida, aparentemente, que en aquella manifestación se tiraron piedras contra el edificio de la Asamblea Nacional y ese es un asunto grave.
El derecho a manifestarse está consagrado en la Constitución; apedrear edificios públicos, no.
Textualmente el dictamen reza: “Se declara la culpabilidad del honorable diputado Pedro Tomás Botello Solimán, por encontrarse contrario a lo establecido en el literal j), del artículo 25 del Reglamento de la Cámara de Diputados en su deber de respetar la solemnidad demandada en las áreas del Congreso Nacional”.
No es muy rebatible...
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