Muertos por lo mismo...
Este diario ha editorializado varias veces sobre el problema de que nuestros agentes de policía no tengan donde guardar su arma de reglamento cuando no están de servicio.
Portarla en condiciones precarias es una invitación para que los delincuentes traten de arrebatárselas, generalmente al precio de la muerte de esos agentes.
A ningún policía lo asaltan por su cartera. Los asaltan por lo más preciado que tienen para los delincuentes: su arma.
¿Cuántos agentes más tendrán que morir para que la Policía Nacional establezca lugares en los cuarteles para guardar esas armas que los agentes recuperarán cuando regresen al servicio?
Es la misma desidia que se observa con no obligar a los motociclistas a usar un chaleco como instrumento para detener el crimen.
Así como los cuarteles tienen depósitos para las armas largas, debe establecerse un sistema de armarios o cajones para guardar las armas de los policías que no estén en servicio. Así se evitarían también los disparos de agentes tomando tragos y quién sabe cuántas cosas más.
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