Prueba fallida obliga revisión
Sistema de evaluación falla pese a preparación de docentes y logística
Lo ocurrido con la evaluación docente no puede reducirse a un “ajuste técnico”. La suspensión tras fallas generalizadas compromete la confianza en un proceso que debe ser ejemplo de rigor. Docentes listos, logística activada y, aun así, un sistema que no respondió. ¿Dónde quedó la garantía de condiciones equitativas?
El consenso con los gremios contiene el malestar, pero no explica la fragilidad del soporte tecnológico. Evaluar la calidad educativa exige estándares firmes y ejecución impecable. De lo contrario, el mensaje es inquietante: se mide el desempeño con herramientas que no resisten la propia evaluación.