Nuevos métodos
La violencia parece estar cambiando de rostro y, peor aún, de métodos
La violencia parece estar cambiando de rostro y, peor aún, de métodos. Ya no basta con matar; ahora algunos crímenes lucen diseñados para enviar mensajes de terror. Santiago todavía intentaba comprender el asesinato de una mujer cuando, horas después, ocurre el hallazgo en Jarabacoa de dos presuntos responsables del crimen, ejecutados y abandonados entre matorrales, en un aparente ajuste de cuentas.
Mientras tanto, en el este, el país recibió otra sacudida: un hombre secuestrado terminó calcinado dentro de un vehículo. Cuando aparecen ejecuciones con niveles crecientes de crueldad, la alarma deja de ser policial y se convierte en social. Lo peligroso es acostumbrarse.