Un consulado que no funcionaba

Renuncia de la cónsul en Hamburgo destapa fallas de gestión en el servicio exterior

La renuncia de Elsa de León como cónsul dominicana en Hamburgo deja una pregunta incómoda. La funcionaria asegura que pasó casi un año sin el apoyo institucional ni el personal necesario y terminó sentenciando que el consulado “sencillamente no funciona”.

Si era así, ¿cómo pudo mantenerse durante tantos meses una representación diplomática prácticamente paralizada? Y, sobre todo, ¿quién supervisaba?

Porque tan grave es tener una oficina pública en el exterior sin capacidad para cumplir su misión, como que esa situación pueda prolongarse sin que nadie aparentemente toque la alarma. Ahora renuncia la cónsul; falta explicar qué pasó.

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