El pharmakos Electoral
En la antigua Grecia, con la finalidad de purgar tensiones y violencias, era escogido un pharmakos, un individuo de clase baja, huérfano o impedido, como chivo expiatorio. Se le obligaba a marchar en procesión por toda la ciudad, sufriendo agresiones tales como insultos o golpizas con cebollas, higueras u otras plantas; luego, mediante lapidación, eran asesinados; finalmente, su cadáver quemado y sus cenizas lanzadas al viento. La victima servía para preservar el orden establecido. Los muertos de nuestras campañas son pharmakos electorales, victimas expiatorias de la violencia verbal de la clase dirigente. Mueren por las pasiones. No por las ideas. hfigueroa@diariolibre.com