En directo - Las gestiones diplomáticas de Rafael María Baralt
Fue en el marco del período de la Primera República, comprendido entre 1844 y 1861, que Rafael María Baralt representó al país ante la Corte de Su Majestad, Isabel II, Reina de España, por designación de Pedro Santana, primer Presidente y dictador dominicano.
Su misión diplomática ante la corona española, se debió a la recomendación que hiciera Ramón Matías Mella a Santana, para que éste continuara las gestiones que le fueran encargadas para conseguir el reconocimiento como Estado independiente o el protectorado español.
Ambos se conocieron en España, en donde Baralt había alcanzado altos méritos como filósofo, historiador, periodista y filólogo. Sus dotes intelectuales le permitieron penetrar en los círculos literarios de Madrid y Sevilla, logrando con ello una personalidad que le distinguiría como persona culta, honrada y digna de llevar a cabo cualquier misión. Fueron estos los argumentos que sumados a los vínculos maternos de Baralt con la República Dominicana, pues su madre Doña Ana Francisca Pérez era dominicana, lo que motivó a Mella para recomendarlo.
Nació en la tierra de Simón Bolívar, en el año 1810 y su vida transcurrió en un área territorial-triangular integrada por: Venezuela, Santo Domingo y España, con algunas experiencias en Colombia y París.
Además de su brillante capacidad, Baralt fue un personaje extraordinario que representó su país Venezuela y a la República Dominicana, al mismo tiempo que trabajó para la Corte Española ante la cual estuvo acreditado como representante diplomático de dos Estados. Por esa posición tan extraña, no sabría cuáles intereses defendió más, si los de su tierra, los nuestros o los españoles. No obstante, la respuesta queda en los documentos históricos, y es evidente que se supo manejar con decoro y habilidad diplomática en la gestión que le fue encomendada.
En momentos en los que las relaciones dominicanas estaban frías y distantes con España, en razón de que no se evidenciaba un marcado interés geopolítico por la corona española, las gestiones de Rafael María Baralt fueron muy importantes.
Su misión diplomática fue cumplida al lograr la firma del Tratado de Reconocimiento, Paz, Amistad, Comercio, Navegación y Extradición, suscrito entre la República Dominicana y España en 1855.
Fue el Tratado más extenso que firmó España con los nuevos y nacientes Estados emancipados de América. Cuarenta y siete artículos conforman el texto del mismo, entre los que cabe señalar el famoso Art. 7 que fue utilizado posteriormente de mala fe, por el cónsul español en Santo Domingo, Antonio María Segovia, para nacionalizar como ciudadanos españoles a los opositores de Santana seguidores de Buenaventura Báez. Hecho que es conocido en los anales dominicanos con el nombre de Matrícula de Segovia.
Este Tratado Dominico-español, aparece en su original rubricado con la firma de Rafael María Baralt, como testimonio tanto de su vínculo con el país como del logro de su objetivo prometido a Mella: el reconocimiento.
Cabe resaltar, que en el preámbulo del Tratado se señalan los títulos académicos y distinciones del representante, cuando dice:..."Para este fin, la República Dominicana ha nombrado a Don Rafael María Baralt, Comendador de la Real y distinguida Orden de Carlos III, é Individuo de Número de la Real Academia Española;....".
Fue el primer hispanoamericano en ingresar como miembro de número de la Real Academia de la Lengua Española y, en la actualidad, el Poder Ejecutivo, mediante Decreto Nº71-10, de fecha 9 de febrero del 2010, creó la Comisión Dominicana Pro Bicentenario del Natalicio de Don Rafael María Baralt, que honrará su memoria con diversos actos para conmemorar los 200 años de su nacimiento el 3 de julio de 1810.
Nació en la tierra de Simón Bolívar, en el año 1810 y su vida transcurrió en un área territorial-triangular integrada por: Venezuela, Santo Domingo y España, con algunas experiencias en Colombia y París.
Además de su brillante capacidad, Baralt fue un personaje extraordinario que representó su país Venezuela y a la República Dominicana, al mismo tiempo que trabajó para la Corte Española ante la cual estuvo acreditado como representante diplomático de dos Estados. Por esa posición tan extraña, no sabría cuáles intereses defendió más, si los de su tierra, los nuestros o los españoles. No obstante, la respuesta queda en los documentos históricos, y es evidente que se supo manejar con decoro y habilidad diplomática en la gestión que le fue encomendada.
En momentos en los que las relaciones dominicanas estaban frías y distantes con España, en razón de que no se evidenciaba un marcado interés geopolítico por la corona española, las gestiones de Rafael María Baralt fueron muy importantes.
Su misión diplomática fue cumplida al lograr la firma del Tratado de Reconocimiento, Paz, Amistad, Comercio, Navegación y Extradición, suscrito entre la República Dominicana y España en 1855.
Fue el Tratado más extenso que firmó España con los nuevos y nacientes Estados emancipados de América. Cuarenta y siete artículos conforman el texto del mismo, entre los que cabe señalar el famoso Art. 7 que fue utilizado posteriormente de mala fe, por el cónsul español en Santo Domingo, Antonio María Segovia, para nacionalizar como ciudadanos españoles a los opositores de Santana seguidores de Buenaventura Báez. Hecho que es conocido en los anales dominicanos con el nombre de Matrícula de Segovia.
Este Tratado Dominico-español, aparece en su original rubricado con la firma de Rafael María Baralt, como testimonio tanto de su vínculo con el país como del logro de su objetivo prometido a Mella: el reconocimiento.
Cabe resaltar, que en el preámbulo del Tratado se señalan los títulos académicos y distinciones del representante, cuando dice:..."Para este fin, la República Dominicana ha nombrado a Don Rafael María Baralt, Comendador de la Real y distinguida Orden de Carlos III, é Individuo de Número de la Real Academia Española;....".
Fue el primer hispanoamericano en ingresar como miembro de número de la Real Academia de la Lengua Española y, en la actualidad, el Poder Ejecutivo, mediante Decreto Nº71-10, de fecha 9 de febrero del 2010, creó la Comisión Dominicana Pro Bicentenario del Natalicio de Don Rafael María Baralt, que honrará su memoria con diversos actos para conmemorar los 200 años de su nacimiento el 3 de julio de 1810.