Hipólito y los temores infundados

Hay gente que cobra alante y a cargo de futuras gestiones

Hipólito parece que cree, contrario a Shakira, que quien peca, si reza, empata. Como solo metió un pie y no la pierna entera, con sacarlo a tiempo, considera, que queda bien.

Volvió al tema de los acreedores del Estado y lo puso en un mejor contexto. No es que no vaya a pagar a los suplidores, sino que hay deudas y deudas.

Que él no sabe, pero es lo mismo que ahora. No a todos los contratistas les cubican o entregan su dinero una vez terminada la obra.

Muchos tienen que esperar, o gestionar favores, o simplemente cantearse, que es la forma más expedita de resolver ese problema.

Incluso, hay especialistas en pronto pago, y en esos ambientes se habla de ellos con nombres y apellidos y vinculaciones. Puede tratarse de cinismo económico, pero a quien resuelve, le resuelven.

Los temores, por tanto, eran infundados de que el candidato de oposición fuera a hacerse el loco y no honrar deudas consentidas y aprobadas.

Si se indaga bien, se sabrá que hay gente que cobró alante y a cargo de futuras gestiones. Los candidatos, por mucho que digan, no pueden contra un sistema establecido.

A mayores dificultades, mejores ganancias.