Las universidades y la Estrategia Nacional de Desarrollo

En el marco de las funciones y de la responsabilidad social que les son propias, más que "islas de saber en medio de océanos de ignorancia", las universidades deben ser instituciones estrechamente vinculadas a la sociedad. Deben servir de faro en la búsqueda de soluciones a los problemas de su entorno, asumiendo, entre otros propósitos, el de ser una plataforma calificada para el debate abierto en torno al desarrollo y las problemáticas éticas, económicas y políticas que el mismo implica.

En este sentido, las universidades dominicanas deben tener un encuentro cercano y colaborativo con la Estrategia Nacional de Desarrollo, asumida como "un viaje de transformación hacia un mejor país" y como la definición de la Visión del País a largo plazo y que sirve de marco de referencia para la identificación y solución de los problemas nacionales prioritarios. En este sentido, la Estrategia Nacional de Desarrollo debe pasar a ser parte fundamental de la agenda de las universidades dominicanas, involucrando a sus comunidades académicas, sus egresados y a las instituciones su área de incidencia.

La Ley 12-1, que establece la Estrategia Nacional de Desarrollo, contempla la identificación de los problemas prioritarios del país y las líneas centrales de acción para la resolución de los mismos. En esta iniciativa, las cuarenta universidades dominicanas constituyen verdaderos "círculos luminosos" que deben ser integrados a estos propósitos.

La Estrategia Nacional de Desarrollo pretende ser un modelo de desarrollo sostenible del país. Está articulada en cuatro ejes. El primero procura un Estado Social Democrático de Derecho; el segundo procura una sociedad con igualdad de derechos y oportunidades; el tercero se enfoca en una Economía sostenible, integradora y competitiva, potenciando las oportunidades del mercado y la inserción en la economía global; el cuarto se propone una sociedad de producción y consumo ambientalmente sostenibles y adaptada al cambio climático.

Las universidades dominicanas deben manifestar su compromiso con la Estrategia Nacional de Desarrollo. El análisis y comprensión del texto mismo de la Ley 12-1, así como de los documentos que sirvieron de soporte a la misma, pueden contribuir a impulsar esta ineludible y saludable adhesión. Entre los documentos de consulta obligada está el Informe de la Comisión Internacional para el Desarrollo Estratégico de la República Dominicana, realizado en el 2010 por Attali Asociés, conocido como el "Informe Attali", que, entre cosas, advierte que "con un Estado endeudado y sin gran margen de maniobra fiscal, una sociedad poco educada y preparada para el futuro, el país se arriesga, si no hace nada, a no tener una segunda oportunidad".

Igual importancia reviste el Informe Técnico "Construyendo un Mejor Futuro para la República Dominicana: Herramientas para el Desarrollo", realizado en 2011 por el Center for International Development at Harvard University. El documento presenta las líneas generales para la definición de una Visión País hasta el 2030. Enfatiza un crecimiento basado en transables mediante la acumulación de nuevas capacidades determinantes del desarrollo y como predictores del mismo, siendo que con las capacidades actuales no hay mucho potencial de crecimiento.

Es mucho lo que las universidades dominicanas pueden hacer por la difusión, fortalecimiento, avance y evaluación de la Estrategia Nacional de Desarrollo. Esta iniciativa altamente auspiciosa para el país y, que pareciera estar pasando por un estado de aparente letargo, bien pudiera ser "despertada", apoyada acompañada por el compromiso y la participación activa de nuestras universidades, las cuales podrían, además, asumir un papel de "oidoras" y "veedoras" del progreso y aplicación de la importante Ley 1-12. Eso espera el país de sus universidades.