El Malecón de Santo Domingo: Una vía con necesidad de dirección (I de III)
La ciudad de Santo Domingo, desde su fundación, fue concebida desatendiendo su majestuosa costa frente al Mar Caribe. A lo largo de su historia la capital Dominicana creció de espaldas al frente marino que la bordea por el sur. Cuatro centurias más tarde, a principios de 1930, la construcción de una avenida costera, "Malecón" o "Avenida Colombina", constituyó el principio de la nueva relación entre la ciudad con su litoral Caribeño. Este corredor llamado Malecón reorientó la trama urbana de Santo Domingo y se constituyó en sí mismo en la espina dorsal de la concepción futura de la ciudad. Durante el período caracterizado por el régimen dictatorial de Rafael L. Trujillo, tres proyectos arquitectónicos: un parque, un teatro y un hotel; empezaron a generar una Arquitectura que interactúa con el litoral marino y su recién descubierto reino público. La historia de estos tres proyectos es la historia de cómo el "Malecón" y su Arquitectura han cambiado la línea costera de Santo Domingo para siempre. La actual insatisfacción con esta parte de la ciudad es un resultado de la falta de compromiso de los arquitectos con el precedente arquitectónico del Malecón.
En aras de comentar sobre desaciertos y éxitos desarrollados a lo largo del Malecón, este ensayo ofrecerá: primero, una breve historia de las intervenciones del frente marino propuestas o ejecutadas por diferentes sectores; segundo, un análisis del precedente arquitectónico, en la forma de tres proyectos, con el propósito de explorar su relación con la totalidad del medio ambiente urbano y con el frente marino; y tercero, argumentar que sin un estudio retrospectivo del "Malecón" y su arquitectura, no sería posible hacer una propuesta significativa que permita a esta emblemática avenida volver a ser una zona atractiva e integrada a la ciudad. Para estos fines, se utilizarán referencias actuales de ejemplos internacionales como estudios comparativos.
La historia del Malecón: Inversión pública o privada. ¿Es una sociedad factible?
La historia del desarrollo de la costa sur urbana se inició una vez que surge una fuerte voluntad política y una agenda gubernamental que persigue reconocimiento internacional. En 1955, la construcción del Distrito de la Feria Mundial de La Paz y de la etapa final de la Avenida del Malecón -por Rafael L. Trujillo- marcó el vigésimo quinto aniversario de la permanencia en el poder del dictador. El costo del proyecto, que algunos dicen alcanzó la suma de $20 millones de dólares, actuó grandemente en detrimento de la situación económica del país. "La Feria", como es comúnmente conocida, fue concebida y construida en tiempo mínimo y con monumentos y edificios modernistas, los cuales representaban el simbolismo fascista de la era. Espacialmente hablando, fue alineada con el eje Norte-Sur, terminando en la Avenida del Malecón, integrándose con el frente marino costero con la implementación de aceras amplias para los peatones y parques públicos. "La Feria" ha sido el distrito gubernamental más importante hasta la fecha en Santo Domingo.
Actualmente, el estado del distrito ha declinado considerablemente, los arquitectos Moré y Martínez han estudiado las condiciones presentes del área, describiendo una realidad de degradación y deterioro evidente. Muchas de las instituciones gubernamentales localizadas en "La Feria" han destruido el patrimonio arquitectónico cercando las edificaciones, cerrando la planta baja (que en principio estaban abiertas y levantadas sobre pilares) y proponiendo la construcción de grandes estacionamientos en frente de la línea costera, entre otros. Desafortunadamente, sus cuadras públicas se han convertido también en lugar de morada para la prostitución y otras actividades ilícitas. En sólo 55 años, el frente marino ha evolucionado de un espacio cívico comprometido con todos los moradores de la ciudad a un Distrito cercado y privatizado con escasos espacios públicos.
En años pasados, el gobierno municipal ha realizado muchos intentos para revitalizar el frente marino, pero sólo a través del hermoseamiento de sus calzadas, con nuevos bancos, árboles, pavimento y luces. En adición, el Ayuntamiento ha removido los negocios informales a todo lo largo de la línea costera, para hacer espacio a la larga privatización del "Malecón", insertando proyectos exclusivos como: un helipuerto, un mini-golf club, una pista de go-karts, solariums, entre otros.
Sorpresivamente, en un país pobre como la República Dominicana, se han realizado intentos de insertar una "isla artificial" paralela al litoral marino de su capital, Santo Domingo, a un costo de $450 millones de dólares. "Novomundo XXI" -proyecto del arquitecto español Ricardo Bofill- vino equipado con las típicas recetas propias de los proyectos de frente marino alrededor del mundo. Un nuevo distrito financiero, haciendo referencia al Docklands Canary Warf de Londres, un nuevo yatch club y marina similares a la intervención del puerto de Barcelona y, finalmente, el lustre sobre el bizcocho que vino en forma del famoso hotel de Dubai, varios mini Burj-Al Arabs, todo esto a lo largo de este territorio de la isla artificial. Afortunadamente, grupos comunitarios, funcionarios gubernamentales y el sector privado elevaron su voz opositora al proyecto y el Senado decidió desestimar la iniciativa.
Inmediatamente después, Grupo Sansouci, una corporación privada, arrendó del gobierno una considerable cantidad de tierra para desarrollar un proyecto de uso-mixto en el litoral costero de Santo Domingo. Este proyecto, que está en camino, promete rehabilitar y expandir el puerto de Santo Domingo; construir y operar una marina deportiva y un exclusivo Yacht Club; desarrollar 1,500 a 2,000 unidades residenciales, hoteles y áreas comerciales; y promover un desarrollo orientado al turismo a través de la integración del puerto con la adyacente zona colonial. El proyecto también pretende expandirse hacia el norte, a lo largo del Río Ozama, con la posible remoción y reubicación de los asentamientos informales, con el propósito de hacer espacio para futuros desarrollos.
Ninguno de los proyectos discutidos previamente han logrado desarrollar una verdadera sociedad pública-privada para su desarrollo. El gobierno municipal se encuentra rezagado detrás de las iniciativas del mercado y luce estancado en cuanto a generar planes para el nuevo desarrollo de la ciudad y la posible regeneración de las áreas del viejo puerto. Muchas iniciativas privadas que están en camino se beneficiarían de una estrategia holística para el área, la cual brindaría resultados beneficiosos a sus proyectos particulares. Las comunidades aledañas y los ciudadanos también deberían ser parte del proceso urbano, frecuentemente la información se hace escasa y los habitantes de Santo Domingo no tienen voz en el debate.
Las repercusiones sociales de un "abordaje laissez-faire (dejar hacer) al desarrollo urbano", con poco o ningún espacio para el planeamiento y el diseño, son evidentes en la infame regeneración de los London Docklands (Hinsley, H and Malone, P (1996), 'London: Planning and Design in Docklands'). En este ejemplo, la brecha entre ricos y pobres se expandió y, el proyecto, que ofreció beneficiar a las comunidades adyacentes de escasos recursos económicos, al final no cumplió con su promesa. La "Corporación de Desarrollo de los London Docklands (LDDC) hizo muy poco por benefiar a la población local en términos de empleo y vivienda" (Hinsley and Malone 47). "Las promesas de nuevas oportunidades, empleos, entrenamiento, mejor servicio de salud y educación" a los residentes originales no fueron cumplidas y la rabia y el descontento ha crecido sostenidamente en los últimos años (Hinsley y Malone 48).
Casi los mismos beneficios han sido prometidos por el Grupo SanSoucí, a las comunidades de los barrios marginados aledaños a su proyecto. Programas de entrenamiento son una de las estrategias claves de la corporación para involucrar a las comunidades empobrecidas con el desarrollo del puerto. Sin embargo, no se conoce ningún plan a largo plazo para la sostenibilidad social del proyecto. La única esperanza es que el turismo y la inversión extranjera se multiplique en el litoral marino de la ciudad y termine beneficiando a los de más abajo y menos afortunados en la estructura social de la zona.
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Ninguno de los proyectos discutidos previamente han logrado desarrollar una verdadera sociedad pública-privada para su desarrollo. El gobierno municipal se encuentra rezagado detrás de las iniciativas del mercado y luce estancado en cuanto a generar planes para el nuevo desarrollo de la ciudad y la posible regeneración de las áreas del viejo puerto.