Gigantes Enjabonados
Excepto empresas que mantienen una batalla casi en solitario por preservar la presencia nacional en la industria del jabón, el mercado dominicano, como en otros países, está dominado por los gigantes multinacionales Unilever, Colgate-Palmolive y Procter & Gamble, que hoy se disputan el mundo como si fuese un tablero global de ajedrez o mejor aún, de Monopolio: el juego lanzado en Estados Unidos a mediados de la década del 30 del siglo pasado para socializar al público en las operaciones de compra-venta bursátil, en el negocio de bienes raíces, ferrocarriles y utilities como electricidad y agua, propagador por excelencia de la avaricia capitalista elevada a valor ciudadano. Las figuras estadísticas de estos conglomerados se expresan en billones de consumidores repartidos por la geografía terráquea y billones de ventas y ganancias registrados en dólares o euros. En su mapamundi de estrategias de marketing somos puntos insignificantes, granos de arena que se pierden en el territorio inmenso de nuestras placenteras playas.
César Iglesias -una empresa industrial fundada en 1910 en San Pedro de Macorís por un visionario inmigrante gallego, originalmente centrada en la fabricación de jabones, manteca y velas- es una de las manufacturas locales que todavía persiste. Bajo la conducción acertada de Miguel Feris Iglesias y su familia se ha ido modernizando y diversificando con el tiempo, desarrollando renglones de consumo masivo como aceites vegetales, pastas alimenticias, papel higiénico y servilletas, margarina, detergentes. Y sus jabones de cuaba Hispano y Río, con versiones en viruta y en polvo para facilitar el lavado de ropa. El desgrasante Bolazul para emplear en el fregadero de vajilla en el hogar, popular también en los talleres de mecánica. Y los jabones de tocador Primor en cuatro opciones: aloe vera y oliva, miel y leche, hierbas y fantasía tropical. Así como Personal en cuatro colores, el Marsella y el Hispano de miel y cuaba. En Santiago La Fabril, dirigida por Felito García y orientada a la producción de grasas vegetales en aceites comestibles y margarinas, al igual que manteca, aporta Sunami, una cuaba efectiva en el lavado de atractivo empaque.
Pese a estos esfuerzos meritorios que deberían replicarse con aliento estatal ahora que se debate la Estrategia Nacional de Desarrollo de cara a los próximos 20 años, las góndolas de los supermercados y superfarmacias se hallan abarrotadas por las marcas de las tres multinacionales referidas. Algunas con fuertes y profundas raíces en los hábitos de la gente, condicionada en sus preferencias por sofisticadas campañas publicitarias y el rodillo inclemente de contundentes estrategias de marketing. En cambio, marcas tan caras a los dominicanos, como Lavador, Candado y Kinder, que por décadas se fabricaron en las plantas industriales de la Máximo Gómez, han trasladado sus procesos de manufactura a Guatemala y Honduras, por decisión soberana de las multinacionales, aprovechando las ventajas del tratado de libre comercio que nos vincula a esa subregión que funciona con una mayor economía de escala bajo su esquema de integración.
Así, El Heraldo de Honduras informa que en febrero del 2009 ese país "ganó el pulso regional para producir la línea de jabón de República Dominicana después que la internacional Unilever anunciara el cierre de algunas líneas de producción de aquel país para trasladarlas a Centroamérica. La planta de Unilever en Comayagua será la encargada de producir el jabón de la marca Candado de Dominicana, informó el gerente de país de Unilever en Honduras. Esta fábrica de jabón cuenta con 300 empleados y aumentaría un 10% su producción con la nueva línea sin necesidad de nuevas inversiones. La exportación de Unilever de Honduras a Centroamérica en 2008 fue de $60 millones y ahora se sumarían por lo menos unos $6 millones con la nueva exportación a República Dominicana." La razón de la multinacional se relaciona con eficiencia de costos. La planta de Comayagua es la número uno en producción de jabones de Unilever en Latinoamérica y la idea es ganar en valor agregado. No sólo Candado, también Kinder sale ahora de allí para suplir la demanda dominicana. Otras marcas de Unilever que se venden en el país son el cremoso y humectante Dove, traído desde el industrial Sao Paulo, Brasil. El antibacterial Rexona, que nos llega desde el Cono Sur con impronta de tango porteño, fue formulado inicialmente en 1905 como desodorante por un farmacéutico australiano y su esposa, empleando el aceite de coco para mantener suave y sedosa la piel.
Lo propio hizo Colgate-Palmolive con el emblemático jabón Lavador, producido hoy en sus instalaciones fabriles de Guatemala para ser distribuido aquí. Desde allí proviene Protex, un bactericida con nutrientes naturales de avena que protege la piel, efectivo fungicida. Mientras que Sao Paulo nos envía el buque insignia Palmolive, en las versiones tradicionales y las variantes más novedosas de avena y azúcar morena para exfoliación diaria, junto a la exquisita combinación de aceite de oliva con gelatina de aloe o cristal de sábila. El Irish Spring, un soap desodorante de Colgate-Palmolive que llegó al mercado en 1972 para quedarse nos llega desde Estados Unidos, al igual que el tradicional Cashmere Bouquet lanzado un siglo antes, en 1872.
Henkel, una multinacional alemana fundada en 1876 que incursiona en adhesivos, cosmética, cuidado personal y limpieza del hogar, nos alimenta el aseo con Dial, que fuera en su momento un revolucionario factor en la bañera o en la ducha por su potencia protectora ante los malos olores, elaborado en Estados Unidos. También de allí nos llega Coast. Henkel agregó a su portafolio la línea española La Toja, de reputado prestigio, así como marcas italianas y de otros países europeos. Para más, nos remite desde Guatemala el jabón de cuaba Lavafino, que se mercadea profusamente en el país por cuenta de Confites Cristal. Todo lo cual evidencia que en esta materia, nuestros socios comerciales centroamericanos han aprovechado ventajosamente el tratado para "echarle una cuaba" al país.
Procter & Gamble, de Cincinnati, Ohio, representada por Distribuidora Corripio, nos aprovisiona de Ivory, su jabón natural por excelencia. También nos brinda el poderoso antibacterial Safeguard, así como el clásico Camay. Maneja una gama amplísima de productos de consumo masivo destinados al cuidado individual, como Gillette, Head & Shoulders en el espectro de shampoos, al igual que Pantene, Wella, CoverGirl, Max Factor, Hugo Boss y Dolce & Gabbana. Pasta dental Crest, cepillos Oral B, toallas protectoras Tampax, entre otros bienes y marcas que incluyen Ace, Ariel, Duracell, Pampers, Charmin, Downy, en una verdadera lista interminable que involucra prácticamente todas las horas del día y ocasiones. Piensen sólo en Pringles, que nos asalta por doquier con sus crujientes ofertas.
La historia de Unilever ilustra cómo funcionan estas empresas conglomeradas. Una multinacional británico-holandesa creada en 1930 de la fusión de dos empresas. Una establecida en la producción de jabones (la británica Lever Brothers) y otra en la elaboración de margarina (la holandesa Margarine Unie). Actualmente se mueve en varios mercados manejando productos de consumo masivo, como sopas Knoor, mayonesa Hellmann's, alimentos de maíz Maizena, helados Walls, te Lipton, shampoo Sedal, desodorante Axe, considerado éste el más popular antipespirante. Unilever adquirió en 1989 Calvin Klein y Elizabeth Arden, cuatro años más tarde los helados y yogures Breyers de Estados Unidos. Con 2 billones de consumidores utilizando diariamente un producto Unilever en el planeta, su slogan es "agregarle vitalidad a la vida". En el 2010 fue designada compañía del año por su impacto en las comunidades debido a su atención medioambiental.
A fines de la década de 1890, William Hesketh Lever, fundador de Lever Brothers, escribió sus ideas para el jabón Sunlight, su nuevo producto revolucionario concebido para promover la limpieza y la higiene en la Inglaterra victoriana. Estaba destinado a "hacer de la limpieza algo común; reducir el trabajo de las mujeres; fomentar la salud y ayudar a lograr la belleza personal, para que la vida fuera más agradable y gratificante para las personas que utilicen nuestros productos". En 1895 Lifebuoy -el popular Salvavidas rojo- fue introducido en Inglaterra por Lever Brothers como un jabón asequible de fuerte efecto antibacterial para asegurar la higiene y la salud de la familia. Cuando los hogares proletarios hacinados en los distritos industriales eran presa de epidemias de tifoidea, disentería y fiebre amarilla, con prevalencia de elevados índices de mortalidad infantil. Caracterizado por su color rojizo ladrillo y un intenso olor "medicinal" inconfundible provocado por la presencia del ingrediente fenol (ácido carbólico) como desinfectante activo, empleado originalmente para lavar heridas y garantizar la asepsia quirúrgica en los centros sanitarios del Reino Unido. Su expansión en los Estados Unidos se hizo patente en las vallas de los estadios de beisbol, como la ubicada en el de los Phillies en los años 20, que enfatizaba que sus jugadores usaban Lifebuoy.
En 1941, en medio de los bombardeos alemanes a Londres, Lifebuoy ofreció a los londinenses un servicio gratuito de lavado de emergencia. Camionetas equipadas con duchas calientes, jabón y toallas recorrían las áreas afectadas de la capital inglesa brindando facilidades móviles para el aseo personal. Yo conocí este artículo -como tantos otros que pueblan los depósitos de mi memoria- en el mostrador de la Farmacia Pasteur, de mis tíos Bienvenido y Llullú Pichardo Sardá, ubicada frente al teatro Elite en la aristocrática calle de Gascue que honra la memoria del destacado químico y microbiólogo francés. Allí acudía los sábados y en las vacaciones de verano, a ayudar a mis tíos farmacéuticos en las tareas que me asignaran en la que fuera mi primera escuela laboral, en la que igual colaboraba el hacendoso tío Pilín, hermano menor de mi progenitora.
Las potentes propiedades de los jabones Salvavidas y de creolina sirvieron para bañar perros e higienizar atletas, antes que otros productos más sofisticados se generalizaran. En la actualidad Lifebuoy ya no se fabrica en Inglaterra y EEUU, pero su fórmula original se manufactura en Chipre y continúa siendo una marca líder en la India, Paquistán, Indonesia y otros mercados asiáticos. Sus campañas publicitarias en países sobrepoblados con altos niveles de pobreza focalizan el empleo del jabón en 5 momentos: antes del desayuno, el almuerzo y la cena; durante el baño diario; después de ir al sanitario. Un verdadero aporte al movimiento mundial que promueve manos limpias como medio eficaz de prevenir enfermedades, una práctica que ejecuto con manía obsesiva al mejor estilo de los personajes de Alfred Hitchcock. En casa, la oficina, el auto y los sitios públicos.
Así, El Heraldo de Honduras informa que en febrero del 2009 ese país "ganó el pulso regional para producir la línea de jabón de República Dominicana después que la internacional Unilever anunciara el cierre de algunas líneas de producción de aquel país para trasladarlas a Centroamérica. La planta de Unilever en Comayagua será la encargada de producir el jabón de la marca Candado de Dominicana, informó el gerente de país de Unilever en Honduras. Esta fábrica de jabón cuenta con 300 empleados y aumentaría un 10% su producción con la nueva línea sin necesidad de nuevas inversiones. La exportación de Unilever de Honduras a Centroamérica en 2008 fue de $60 millones y ahora se sumarían por lo menos unos $6 millones con la nueva exportación a República Dominicana." La razón de la multinacional se relaciona con eficiencia de costos. La planta de Comayagua es la número uno en producción de jabones de Unilever en Latinoamérica y la idea es ganar en valor agregado. No sólo Candado, también Kinder sale ahora de allí para suplir la demanda dominicana. Otras marcas de Unilever que se venden en el país son el cremoso y humectante Dove, traído desde el industrial Sao Paulo, Brasil. El antibacterial Rexona, que nos llega desde el Cono Sur con impronta de tango porteño, fue formulado inicialmente en 1905 como desodorante por un farmacéutico australiano y su esposa, empleando el aceite de coco para mantener suave y sedosa la piel.
Lo propio hizo Colgate-Palmolive con el emblemático jabón Lavador, producido hoy en sus instalaciones fabriles de Guatemala para ser distribuido aquí. Desde allí proviene Protex, un bactericida con nutrientes naturales de avena que protege la piel, efectivo fungicida. Mientras que Sao Paulo nos envía el buque insignia Palmolive, en las versiones tradicionales y las variantes más novedosas de avena y azúcar morena para exfoliación diaria, junto a la exquisita combinación de aceite de oliva con gelatina de aloe o cristal de sábila. El Irish Spring, un soap desodorante de Colgate-Palmolive que llegó al mercado en 1972 para quedarse nos llega desde Estados Unidos, al igual que el tradicional Cashmere Bouquet lanzado un siglo antes, en 1872.
Henkel, una multinacional alemana fundada en 1876 que incursiona en adhesivos, cosmética, cuidado personal y limpieza del hogar, nos alimenta el aseo con Dial, que fuera en su momento un revolucionario factor en la bañera o en la ducha por su potencia protectora ante los malos olores, elaborado en Estados Unidos. También de allí nos llega Coast. Henkel agregó a su portafolio la línea española La Toja, de reputado prestigio, así como marcas italianas y de otros países europeos. Para más, nos remite desde Guatemala el jabón de cuaba Lavafino, que se mercadea profusamente en el país por cuenta de Confites Cristal. Todo lo cual evidencia que en esta materia, nuestros socios comerciales centroamericanos han aprovechado ventajosamente el tratado para "echarle una cuaba" al país.
Procter & Gamble, de Cincinnati, Ohio, representada por Distribuidora Corripio, nos aprovisiona de Ivory, su jabón natural por excelencia. También nos brinda el poderoso antibacterial Safeguard, así como el clásico Camay. Maneja una gama amplísima de productos de consumo masivo destinados al cuidado individual, como Gillette, Head & Shoulders en el espectro de shampoos, al igual que Pantene, Wella, CoverGirl, Max Factor, Hugo Boss y Dolce & Gabbana. Pasta dental Crest, cepillos Oral B, toallas protectoras Tampax, entre otros bienes y marcas que incluyen Ace, Ariel, Duracell, Pampers, Charmin, Downy, en una verdadera lista interminable que involucra prácticamente todas las horas del día y ocasiones. Piensen sólo en Pringles, que nos asalta por doquier con sus crujientes ofertas.
La historia de Unilever ilustra cómo funcionan estas empresas conglomeradas. Una multinacional británico-holandesa creada en 1930 de la fusión de dos empresas. Una establecida en la producción de jabones (la británica Lever Brothers) y otra en la elaboración de margarina (la holandesa Margarine Unie). Actualmente se mueve en varios mercados manejando productos de consumo masivo, como sopas Knoor, mayonesa Hellmann's, alimentos de maíz Maizena, helados Walls, te Lipton, shampoo Sedal, desodorante Axe, considerado éste el más popular antipespirante. Unilever adquirió en 1989 Calvin Klein y Elizabeth Arden, cuatro años más tarde los helados y yogures Breyers de Estados Unidos. Con 2 billones de consumidores utilizando diariamente un producto Unilever en el planeta, su slogan es "agregarle vitalidad a la vida". En el 2010 fue designada compañía del año por su impacto en las comunidades debido a su atención medioambiental.
A fines de la década de 1890, William Hesketh Lever, fundador de Lever Brothers, escribió sus ideas para el jabón Sunlight, su nuevo producto revolucionario concebido para promover la limpieza y la higiene en la Inglaterra victoriana. Estaba destinado a "hacer de la limpieza algo común; reducir el trabajo de las mujeres; fomentar la salud y ayudar a lograr la belleza personal, para que la vida fuera más agradable y gratificante para las personas que utilicen nuestros productos". En 1895 Lifebuoy -el popular Salvavidas rojo- fue introducido en Inglaterra por Lever Brothers como un jabón asequible de fuerte efecto antibacterial para asegurar la higiene y la salud de la familia. Cuando los hogares proletarios hacinados en los distritos industriales eran presa de epidemias de tifoidea, disentería y fiebre amarilla, con prevalencia de elevados índices de mortalidad infantil. Caracterizado por su color rojizo ladrillo y un intenso olor "medicinal" inconfundible provocado por la presencia del ingrediente fenol (ácido carbólico) como desinfectante activo, empleado originalmente para lavar heridas y garantizar la asepsia quirúrgica en los centros sanitarios del Reino Unido. Su expansión en los Estados Unidos se hizo patente en las vallas de los estadios de beisbol, como la ubicada en el de los Phillies en los años 20, que enfatizaba que sus jugadores usaban Lifebuoy.
En 1941, en medio de los bombardeos alemanes a Londres, Lifebuoy ofreció a los londinenses un servicio gratuito de lavado de emergencia. Camionetas equipadas con duchas calientes, jabón y toallas recorrían las áreas afectadas de la capital inglesa brindando facilidades móviles para el aseo personal. Yo conocí este artículo -como tantos otros que pueblan los depósitos de mi memoria- en el mostrador de la Farmacia Pasteur, de mis tíos Bienvenido y Llullú Pichardo Sardá, ubicada frente al teatro Elite en la aristocrática calle de Gascue que honra la memoria del destacado químico y microbiólogo francés. Allí acudía los sábados y en las vacaciones de verano, a ayudar a mis tíos farmacéuticos en las tareas que me asignaran en la que fuera mi primera escuela laboral, en la que igual colaboraba el hacendoso tío Pilín, hermano menor de mi progenitora.
Las potentes propiedades de los jabones Salvavidas y de creolina sirvieron para bañar perros e higienizar atletas, antes que otros productos más sofisticados se generalizaran. En la actualidad Lifebuoy ya no se fabrica en Inglaterra y EEUU, pero su fórmula original se manufactura en Chipre y continúa siendo una marca líder en la India, Paquistán, Indonesia y otros mercados asiáticos. Sus campañas publicitarias en países sobrepoblados con altos niveles de pobreza focalizan el empleo del jabón en 5 momentos: antes del desayuno, el almuerzo y la cena; durante el baño diario; después de ir al sanitario. Un verdadero aporte al movimiento mundial que promueve manos limpias como medio eficaz de prevenir enfermedades, una práctica que ejecuto con manía obsesiva al mejor estilo de los personajes de Alfred Hitchcock. En casa, la oficina, el auto y los sitios públicos.
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