Criterios que valen siempre
Es de un buen periodista aferrarse, como a un clavo ardiente, a dos criterios fundamentales que han trascendido en el tiempo y son reglas de oro: verificar y contrastar, además de que la mejor forma de no contaminar la noticia es tratar los hechos tal cual, sin tomar partido con intereses de particulares ajenos a la profesión, por muy simpáticos que resulten.
Fíjense que hablo del buen periodista, ni siquiera me refiero al periodismo en general, y mucho menos a las razones que mueven a los propietarios de los medios a abrazar determinadas causas, como ahora, por ejemplo, en las elecciones de Estados Unidos. Cuando sucede eso, el periodista cabal, el que no es alabardero, siempre se mantendrá al margen.