Entereza en la derrota

La hora de entrega de esta columna obliga a obviar posibles resultados, por lo que me limito a felicitar a ganadores y a pedir resignación a perdedores. Como en el PRM el ambiente previo siempre estuvo distendido, espero que en el PLD las aguas desbordadas vuelvan a su cauce, algo complicado porque, y cito a Maquiavelo: “No se puede esperar un triunfo fácil atacando a un príncipe que tenga fortificada su ciudad y no sea odiado por el pueblo”. Pero a leonelistas y danilistas dejo esta reflexión de Nixon derrotado por Kennedy: “Cuando se pierde hay que enfadarse terriblemente. Pero lo que distingue al buen perdedor es que hace recaer el enfado sobre sí mismo, no contra sus compañeros ni contra sus victoriosos opositores”.