Los vaivenes de Haití

La confianza y solidaridad de las autoridades dominicanas es proverbial. Así, de sorpresa, Martelly le dice a Danilo: vamos a vernos, y él accede, pese a que Haití todavía no comunica por ningún canal oficial el tema de la veda. Hay protocolos que norman las relaciones entre Estados, pero nuestro gobierno se da unos lujos con Haití, y se le abre de par en par, con el pecho descubierto, a sabiendas de que su élite hace trampa y no es sincera al negociar. Por eso, lo de Barahona hay que cogerlo con pinzas.