¿Ofensiva o espejismo?

Un error recurrente de los opositores y sus más conspicuos analistas es calibrar mal la correlación de fuerzas por los efectos de denuncias o de escaramuzas mediáticas. Se entienden a la ofensiva y ven al Gobierno al borde del descalabro, pese a que no existen variables, ni políticas ni económicas, que validen esa conclusión. Con una economía estable en lo fundamental y con aceptables niveles de satisfacción de la población, no hay nada que induzca a un político opositor a hacer otra cosa que no sea prepararse para mayo del 2020. Estará frito el que llegue a esa fecha sin propuestas, entretenido con las redes sociales, y circunscrito a decir cosas malas del contrario, creyendo que los beneficios se traspasan al que lo hace.