Privatizar, sí, pero no
La alianza público-privada suele ser beneficiosa para todos: El Gobierno, las empresas y la población, siempre que no se trate de regalar bienes propiedad del Estado. No hay por qué oponerse y fue alentador que el presidente Abinader en persona disipara ruidos que vaticinan vientos privatizadores no bien transparentados en sectores claves y en un ambiente desfavorable por la presencia en el Gobierno de poderosos grupos económicos con gran poder de decisión y de connotados representantes del empresariado. Ha sido mala la experiencia de lo que con el nombre de capitalización devino en privatización y de alianzas tipo peaje sombra. Vigilancia pues, para que no sea cedido el patrimonio del pueblo a precio de vaca muerta.
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