Una policía que mete miedo Policía que mete miedo

El alevoso asesinato de la joven Franchesca no es un hecho aislado. Es hijo de una estructura policial podrida, edificada desde los tiempos en que se ejercía el monopolio del poder mediante la represión y la coacción, y que ha devenido en una enmarañada red de difícil control. Por fortuitas que aparenten las circunstancias de este crimen, es signo de que la institución “del orden” constituye una sociedad donde el deterioro social y moral tocó fondo. ¿Exagero? No. El policía, en vez de confianza, infunde temor.