Por el libro

Los partidos políticos sabían que el padrón electoral de la Junta Central Electoral no tenía problemas, pero siguiendo una vieja costumbre criolla, tenía que venir alguien de fuera a certificarlo.

Los partidos han manejado el padrón desde hace tiempo, pero como no les importa el dinero del Estado, obligan a la JCE a gastar millones de pesos en una certificación innecesaria.

Nuestros políticos saben que el problema no ha sido, ni es, el padrón electoral. Los problemas que pueden presentarse en unas elecciones (creados por los propios partidos), ocurren en las mesas electorales y el posterior conteo de los votos, tanto en el ámbito de las mesas como en los sistemas de cómputos de la JCE.

En este último caso, los principales partidos tienen representantes acreditados para garantía del proceso.

Cuando unas elecciones son cerradas, no valen las seguridades de las autoridades electorales para calmar a los partidos. Hay que reconocer, sin embargo, que la JCE ha actuado por el libro.