Problemas nacionales

La concentración de poder que existe en la capital de la República, hace que muchos problemas locales y hasta individuales, se conviertan en problemas nacionales.

Por supuesto, a ello ayuda que los principales diarios y canales de televisión y estaciones de radio también se encuentren localizados en Santo Domingo.

Es por ello, que para reparar un camino en Dajabón haya que venir a la capital y que los líderes de las diferentes comunidades tengan que acudir al centro de poder para airear sus necesidades.

La nueva Constitución plantea un esquema de descentralización que debiera estar en el meollo de la agenda nacional. Cómo atribuir poderes de decisión a las regiones para que decidan y resuelvan sus propios problemas, con un adecuado control de las decisiones y de la corrupción, debiera ocupar tiempo en el debate de nuestros problemas.

No se trata de una "autonomización" de las regiones, de cuya experiencia en Argentina y España conocemos las consecuencias, sino la aplicación a escala regional, de mecanismos de concertación política y de asignación de recursos que den vida propia a esas áreas.

Es evitar, como decía Bonó, el mal de que los "gobiernos de la capital no ven más allá de tres leguas a la redonda", y a veces ni eso.

La creación de esa dinámica regional haría del desarrollo un proceso más inclusivo y homogéneo. Menos personas tendrían que emigrar a los grandes centros y habría más armonía nacional. Piénsenlo.

atejada@diariolibre.com