Rumbo - Un cambio radical
Carta del Director
El momento político podría ser peor, aunque ya lo es suficiente para llenar de estupor al país y sobrecoger los ánimos. La realidad es de desilusión y desesperanza, a lo que se une un sentimiento de indefensión ante el amargo convencimiento de que, si avanzamos, lo hacemos muy lentamente y a trompicones. De que las prioridades de los administradores del Estado no coinciden con la sociedad alerta.
No es de extrañar, pues, que tanto los desafectos a la administración pepehachista como los oportunistas de siempre, sectores de la Iglesia Católica y del empresariado y líderes comunales hayan favorecido el paro de protesta por 24 horas. Abierta o encubiertamente, y con ellos ha estado buena parte de la colectividad.
El derecho a la protesta existe y sobran las razones para ejercerlo. Pero, desaparecía la espontaneidad que ha acompañado la convocatoria si la inconformidad se transforma en violencia o se pretende ir más allá de llamar la atención a las autoridades sobre el estado de la ciudadanía.
Tanto o más que la protesta, preocupa la brecha creciente entre gobernantes y gobernados. Se ha perdido la sintonía y las explicaciones sobre la crisis no llegan a sus destinatarios. No hay confianza y la sospecha se cierne sobre cuantas disposiciones se tomen, no importa cuán escandalosas sean y de cuanta veracidad se las quiera revestir. Muchas han sido las promesas y muy poco, el cumplimiento. La forma precede a la substancia.
Importa, no obstante, el país. Es de todos y a todos, pues, debería preocuparnos. De ahí que recobren sentido el diálogo y una disposición franca a escuchar agravios y corregir entuertos. Arredra el ánimo ese afán oficial por descalificar cuantas voces exigen un cambio de rumbo y no movidas por intereses bastardos o ganancias a corto plazo. Y por buscar culpables que no lo son, al tiempo que se desconocen los muchos errores.
La sinrazón de la necesidad política inmediata ha hecho presa de la acción de gobierno. Gobernar al país es una función derivada de un proyecto reeleccionista y del espejismo mental de unos funcionarios a los que el poder ha obnubilado. Reencontrarse con la realidad, hacer las paces con la sociedad gobernada, aceptar los yerros y enmendarlos con la humildad que proviene de la grandeza, se presentan como los grandes retos de Hipólito Mejía y su entorno. Para ello necesitarán más templanza e ingenio que el que hasta ahora han mostrado.
Tanto o más que la protesta, preocupa la brecha creciente entre gobernantes y gobernados. Se ha perdido la sintonía y las explicaciones sobre la crisis no llegan a sus destinatarios. No hay confianza y la sospecha se cierne sobre cuantas disposiciones se tomen, no importa cuán escandalosas sean y de cuanta veracidad se las quiera revestir. Muchas han sido las promesas y muy poco, el cumplimiento. La forma precede a la substancia.
Importa, no obstante, el país. Es de todos y a todos, pues, debería preocuparnos. De ahí que recobren sentido el diálogo y una disposición franca a escuchar agravios y corregir entuertos. Arredra el ánimo ese afán oficial por descalificar cuantas voces exigen un cambio de rumbo y no movidas por intereses bastardos o ganancias a corto plazo. Y por buscar culpables que no lo son, al tiempo que se desconocen los muchos errores.
La sinrazón de la necesidad política inmediata ha hecho presa de la acción de gobierno. Gobernar al país es una función derivada de un proyecto reeleccionista y del espejismo mental de unos funcionarios a los que el poder ha obnubilado. Reencontrarse con la realidad, hacer las paces con la sociedad gobernada, aceptar los yerros y enmendarlos con la humildad que proviene de la grandeza, se presentan como los grandes retos de Hipólito Mejía y su entorno. Para ello necesitarán más templanza e ingenio que el que hasta ahora han mostrado.
En portadaVer todos
Nayib Bukele critica al exsenador demócrata Bob Menéndez, condenado en EEUU por corrupción
Caitlin Clark declina competir en el concurso de triples del Juego de Estrellas de la NBA
Macron, partidario de estudiar una operación de mantenimiento de la paz en Haití
Rihanna asiste al juicio de A$AP Rocky por presunto tiroteo