Nota pendiente

La falta de comunicación y transparencia le ha pesado a la Oficina para el Reordenamiento del Transporte (Opret)

La falta de comunicación y transparencia le ha pesado a la Oficina para el Reordenamiento del Transporte (Opret). Primero dejó correr el tiempo sin responder de manera contundente a las dudas, justificadas o no, durante el proceso de construcción de la extensión de la Línea 2C del Metro de Santo Domingo.  

De manera poco responsable se permitió que ganara terreno la duda ante filtraciones, desprendimientos y varillas expuestas en puntos específicos de la obra. Aunque en infraestructuras de tal magnitud estos detalles podrían ser incidencias normales, el silencio administrativo y la falta de respuesta oportuna los ha transformado en focos de sospecha. Parece que se olvidó que, en la ingeniería del poder, la forma es tan vital como el fondo estructural; no basta con que una estructura sea resistente, debe proyectar seguridad ante la gente. Cuando la información no fluye, el vacío es ocupado por el rumor.

No es adecuado que la vocería del Metro recaiga en la más alta instancia política. No por falta de capacidad, sino porque debe existir una estructura técnica responsable del proyecto, con un director de la Opret, un supervisor de obras y un manejador de proyectos que están en el día a día. De la misma forma que era totalmente evitable el ruido causado por la queja del Codia de que no recibió la información solicitada. Su presidente, Enrique Rosario García, ha sido enfático al señalar que, aunque se creó una comisión técnica, nunca recibieron los datos necesarios para realizar un peritaje real e independiente. 

No estamos de ninguna manera ante un problema de incapacidad técnica, pues una gran parte, por no decir la mayoría, de los ingenieros involucrados han participado en exitosas obras de infraestructuras incluyendo el Metro. El fallo reside en la narrativa y la falta de apertura de planos. En las grandes obras de Estado, la confianza no se inaugura con un corte de cinta.  Esperamos que, una vez entre en funcionamiento, todos esos ruidos, esas preocupaciones, pasen a ser cosa del pasado. Como una vez pasó con los cuestionamientos realizados a la Línea 1.


Periodista dominicano. Ha trabajado en los periódicos Diario Libre, El Caribe y Listín Diario donde ha ejercido cubriendo las fuentes de deportes y ciudad. Ha trabajado en radio, televisión y proyectos digitales.