Carroñeros
Cuando la desgracia ajena se convierte en la oportunidad de algunos
El incendio de L&R Comercial dejó una escena que va más allá del delito y entra en el terreno de la degradación moral. Mientras los bomberos enfrentaban las llamas, decenas de personas penetraban al establecimiento para cargar con neveras, televisores, lavadoras y otros artículos. En las imágenes que han trascendido incluso se observa a menores detrás de mercancías ajenas, una señal especialmente alarmante.
Cual aves de carroña, llegaron para arrancar del caos neveras, televisores, lavadoras y cualquier objeto que pudiera convertirse en provecho personal.
La comparación no pretende reducir a nadie a un animal, sino describir una conducta. Los animales carroñeros actúan por instinto y cumplen una función en la naturaleza. El ser humano, en cambio, conoce las normas, distingue lo propio de lo ajeno y puede decidir. Por eso resulta todavía más grave observar en las imágenes a menores siguiendo mercancías sustraídas, incorporados a una escena que les enseña que la desgracia de otro puede convertirse en botín.
Ese es el verdadero deterioro moral: no solo tomar lo que no pertenece, sino sentirse con derecho a hacerlo en medio de una tragedia, como atacando a un animal moribundo en medio de lo salvaje. El incendio parece borrar al dueño, la multitud diluye la culpa y la ausencia momentánea de vigilancia se interpreta como autorización. La necesidad, la pobreza o la frustración se muestran como falsa justificación.
Como los buitres que descienden cuando perciben un cuerpo vulnerable, algunos esperan el accidente, el incendio o el vuelco de un camión para lanzarse sobre aquello que quedó expuesto. La diferencia esencial es que aquí no hay instinto inevitable.
La sociedad se degrada cuando la solidaridad cede ante el oportunismo. La desgracia humana deja de convocar empatía y lo que genera es oportunidad... ¿Será el resultado de lo que hemos sembrado? Una sociedad donde cada quien intenta llevarse una parte, sin vergüenza, límite, remordimiento ni conciencia alguna.