Un selfie en La Habana
De verdad que uno no sabe para quién trabaja...
Fidel Castro Jr. y_Paris Hilton haciéndose un selfie en La Habana. Los cachorros de la jet internacional y los herederos de la Revolución con mayúscula, la de la autoridad moral. La nieta del mítico Conrad Hilton (el hotelero del Imperio, el del Habana Hilton) la "rubia tonta" más lista del planeta, la millonaria que vive de poner morritos mientras se pasea con un chihuahua bajo el brazo de fiesta en fiesta. Y los cachorros de la Revolución, la nobleza del comunismo. Del marxismo hereditario, donde el apellido vale tanto como en el Quién es Quién de la nobleza europea.
Tanto muerto, tanto perseguido político, tanto "bloqueo", tantas generaciones frustradas, tantas familias separadas para saber ahora que los cachorros del castrismo han vivido tan bien como los cachorros de la jet más banal del mundo.
Que muertas las ideologías lo que queda es la verdad. Y que las víctimas del poder son igual de víctimas en el paraíso cubano que en el "infierno imperialista" porque los privilegiados en todas partes son eso: privilegiados.
Fidel Castro Jr. y Paris Hilton, un selfie en La Habana. La foto que sentencia el juego: gana a los puntos Estados Unidos. Un selfie en La Habana precisamente la semana en que aumentan las detenciones de disidentes políticos. Es la globalización. Una imagen que circula por ese Internet al que los cubanos no tienen prácticamente acceso. ¿El espíritu de la nueva Cuba?
IAizpun@diariolibre.com
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