¿La muerte de la sostenibilidad?
Solo murieron las declaraciones. Las empresas serias siguieron trabajando
Hace cinco años publiqué mi libro, Despertando al Gigante: Descubre el Poder de las Empresas para Salvar el Planeta con una tesis simple: el sector privado tiene la clave para salvar el planeta.
Pero me equivoqué. No porque el libro estuviera mal, sino porque no fui suficientemente lejos. Dije que la sostenibilidad podía ser un motor clave del negocio. Debí haber dicho que es el motor completo.
En 2021, justo cuando lancé mi libro, la sostenibilidad era tendencia. Bloomberg News reportó que ese año fue el mejor en la historia para la inversión empresarial en sostenibilidad. Empresas globales como BP, Amazon y Gucci hacían compromisos históricos de carbono cero. Los titulares celebraban un momento de cambio.
Pero en los últimos años, surgieron dudas, principalmente en los Estados Unidos, pero con eco en todo el mundo. Bajo un nuevo presidente, se desmantelaron regulaciones ambientales, se abandonaron compromisos climáticos internacionales y la responsabilidad social empresarial se convirtió en objeto de presión política. La sostenibilidad pasó de ser tendencia a ser, para muchos, un riesgo. Los titulares declararon su muerte.
Resultó que los titulares solo mostraban una pequeña parte del panorama. Las empresas que hacían todo el ruido simplemente estaban montando una ola. Cuando la ola se volvió incómoda políticamente, se bajaron.
Sin embargo, las empresas que ya habían incorporado la sostenibilidad como una práctica operacional no podían retroceder. Estaba metida en su ADN. Se reflejaba en la lealtad de sus clientes y empleados, en sus ganancias de eficiencia y, por supuesto, en sus resultados financieros.
La sostenibilidad se volvió tan normalizada que dejaron de hablar de ella como si fuera una novedad.
En 2025, Harvard Business Review estudió 75 empresas. El 87% mantuvo o aumentó sus compromisos de sostenibilidad. Solo el 13% retrocedió. El resto siguió adelante, más discretamente, sin las declaraciones públicas.
Esa tendencia tiene nombre: greenhushing. Lo opuesto al greenwashing. Hacer más, decir menos. En un entorno donde los consumidores son cada vez más escépticos y exigen que las empresas demuestren la validez real de sus compromisos, hablar sin evidencia se ha vuelto un riesgo mayor que el silencio. No es casualidad que más de 4,000 empresas hayan reportado compromisos climáticos al Climate Disclosure Project en 2024, un incremento de nueve veces en cinco años. Las empresas serias no dejaron de trabajar. Dejaron de presumir.
En la República Dominicana, el panorama es aún más revelador. Mientras el debate político dominaba las noticias en el norte, las empresas dominicanas seguían construyendo.
En sus cinco ediciones, el programa Prácticas Prometedoras, una iniciativa del CONEP y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), ha destacado 283 iniciativas sostenibles de 238 empresas y organizaciones, movilizando más de $4,500 millones en inversiones alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). La sostenibilidad no es una tendencia en la República Dominicana. Es una industria.
La energía renovable lo confirma. La capacidad instalada de generación renovable pasó de 555 MW en 2020 a cerca de 1,500 MW en 2024, casi triplicándose en cuatro años. Solo en 2025 se incorporaron 697 MW adicionales de fuentes limpias, elevando la participación de renovables en la matriz eléctrica del 11% al 29%. Para 2028 se proyectan 2,000 MW más en operación. Sin señales de desaceleración.
Despertando al Gigante plantea cuatro principios que explican por qué las empresas comprometidas con la sostenibilidad siguen ganando a pesar de los cambios políticos globales.
1. La sostenibilidad se convierte en identidad
La sostenibilidad bien realizada se convierte en la forma en que los clientes, empleados y socios perciben quién es la empresa y qué representa. No es solo imagen superficial. Cuando las empresas adoptan la sostenibilidad con seriedad, sus clientes la reconocen y la premian. Forrester Research, una firma líder en investigación empresarial, encontró que el 68% de los consumidores dice que la reputación de responsabilidad social de una empresa influye en dónde gastan su dinero. El 41% busca activamente empresas alineadas con valores ambientales y sociales. Esto no es altruismo. Es posicionamiento de mercado.
2. La eco-eficiencia genera ahorros
Cuando las empresas logran eficiencias, como disminuir el consumo energético, el agua y la producción de desperdicios, reducen sus facturas. Esto se traduce en menores costos y menos desperdicio. Es una idea que cualquier CEO puede respaldar, sin importar su posición política. Un estudio de IBM con 5,000 ejecutivos encontró que las empresas que integran la sostenibilidad en sus operaciones tienen un 52% más de probabilidades de superar a sus competidores en rentabilidad.
3. La sostenibilidad impulsa la innovación de vanguardia.
La sostenibilidad no frena la innovación. La genera. El bombillo LED nació de la presión por reducir el consumo de energía. Hoy usa un 75% menos energía que un bombillo tradicional, dura 25 veces más, y ha vuelto al bombillo incandescente prácticamente obsoleto. Las empresas que tratan los problemas ambientales como desafíos de diseño se convierten en las más innovadoras de su industria.
4. Crea una comunidad de apoyo
Un compromiso con la sostenibilidad genera lealtad de las personas en tu ecosistema. Empleados que se quedan, clientes que regresan, vecinos que te defienden y relaciones más sólidas con el gobierno. Por ejemplo, las empresas con una misión clara de sostenibilidad tienen un 40% más de retención de empleados. El propósito resulta ser el predictor más poderoso de si un empleado permanece en una empresa, entre 59 factores estudiados.
Recientemente releí mi propio libro, cinco años después de publicarlo, para ver si el mensaje había quedado obsoleto. Está más vigente que nunca.
Las empresas que construyeron la sostenibilidad sobre declaraciones retrocedieron cuando las declaraciones se volvieron incómodas. Las que la construyeron sobre operaciones reales siguieron adelante, quizás sin tanto ruido, pero con resultados demostrables. El compromiso verdadero con la sostenibilidad parte de una decisión basada en el negocio, no obedecer al ruido político.
Despertando al Gigante está disponible de forma gratuita en mi sitio web: www.jakekheel.com
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