Ríos Ozama, Isabela e Higüero y el recorrido de la degradación fluvial en Santo Domingo

Estudio evidencia cómo las cuencas pasan de condiciones estables en la Sierra de Yamasá a altos niveles de contaminación en el Gran Santo Domingo

Imagen del río Isabela durante levantamiento fotográfico. (Marvin del Cid/Fundación Propagas)

Un informe basado en un levantamiento fotográfico y territorial documenta cómo los ríos Ozama, Isabela e Higüero nacen en condiciones relativamente estables en la Sierra de Yamasá, pero acumulan presiones agrícolas, urbanas e industriales a lo largo de su recorrido hasta convertirse en receptores finales de contaminación en el Gran Santo Domingo.

El documento, elaborado por el periodista ambiental Marvin del Cid, fue presentado este martes en la Academia de Ciencias de la República Dominicana y busca aportar evidencia técnica que contribuya a fortalecer la toma de decisiones en el marco del Gabinete Presidencial para la Recuperación de los ríos Ozama–Isabela.

El informe fue realizado por Del Cid a solicitud de la Fundación Propagas, mediante un levantamiento sistemático que combinó recorridos fluviales en embarcación, vuelos con drones, trabajo terrestre, análisis satelital histórico y revisión documental.

La metodología siguió el curso natural del agua desde las cabeceras en la Sierra de Yamasá, en el Parque Nacional Loma Siete Picos, hasta las desembocaduras, lo que permitió identificar cambios en el uso del suelo, pérdida de bosque ribereño, puntos de descarga de aguas residuales, vertederos informales y presiones acumulativas en distintos tramos de los ríos.

El diagnóstico evidencia un patrón común en las tres cuencas: condiciones relativamente saludables en la parte alta, transición agropecuaria en los tramos intermedios y deterioro acelerado en zonas periurbanas y urbanas.

En el caso del río Ozama, el informe documenta la transformación desde un nacimiento con potencial de agua potable hasta un tramo bajo urbano donde se observan vertederos informales, descargas domiciliarias directas, rellenos sobre humedales y acumulación de residuos sólidos antes de su desembocadura en el mar Caribe.

  • El río Isabela, principal afluente del Ozama, presenta uno de los puntos de quiebre más marcados en su confluencia con tributarios altamente contaminados y en los aportes asociados históricamente al vertedero de Duquesa, además de la operación irregular de infraestructuras de saneamiento.

En su tramo bajo urbano se observan condiciones anaerobias, proliferación de lilas acuáticas y alta carga orgánica.

El río Higüero, aunque mantiene mejores condiciones comparativas, muestra señales de presión por la expansión humana, el uso recreativo no regulado y la pérdida progresiva de cobertura boscosa en zonas de amortiguamiento, lo que lo posiciona como un sistema en condición preventiva.

Conclusiones y recomendaciones

Entre las principales conclusiones, el informe señala que la degradación del sistema fluvial es acumulativa y territorialmente diferenciada, y que la intervención en la cuenca alta resulta ambiental y económicamente más costoefectiva que la remediación en tramos urbanos degradados.

Entre las recomendaciones se incluyen fortalecer la protección efectiva de la Sierra de Yamasá; auditar y garantizar la operación real de las infraestructuras de saneamiento; controlar vertederos y rellenos ilegales en las riberas; implementar un monitoreo científico continuo por tramos; y reforzar la gestión integrada por cuenca, articulada con el ordenamiento territorial y la recuperación del Cinturón Verde.

Durante la presentación, Rosa Margarita Bonetti de Santana, presidenta de la Fundación Propagas, destacó que la recuperación de la cuenca del río Ozama constituye una prioridad estratégica por su impacto directo en la salud ambiental y climática de Santo Domingo.

Explicó que el informe se promovió con el propósito de aportar evidencia técnica que fortalezca la toma de decisiones y el trabajo del Gabinete Presidencial para la Recuperación de los ríos Ozama–Isabela.

“Confiamos en que la difusión de estos hallazgos contribuirá a impulsar acciones coordinadas de restauración ecológica, gestión sostenible del territorio y participación comunitaria, en favor de la protección de nuestros recursos hídricos y de una ciudad más resiliente”, expresó.

El informe completo está disponible para consulta pública a través de un enlace digital, para que investigadores, autoridades y ciudadanos puedan examinar en detalle la metodología utilizada, los hallazgos y las recomendaciones planteadas.

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