¿La IA podría atrofiar nuestra capacidad crítica?
El uso excesivo de la inteligencia artificial puede limitar el desarrollo de una habilidad humana que permite analizar y evaluar cualquier información
El pensamiento crítico suele definirse como la capacidad que tenemos los seres humanos de analizar y valorar una determinada información o afirmación, de manera reflexiva sin aceptarla de entrada como verdadera, para poder formarnos un juicio, llegar a una conclusión, encontrar una solución o tomar una decisión de una manera lo más fundamentada posible.
Distintos especialistas vienen advirtiendo que esta capacidad clave de la inteligencia humana podría estar siendo erosionada desde edades muy tempranas, por la utilización excesiva de otro tipo de inteligencia, la artificial, que está basada en los algoritmos y programas informáticos, en vez de fundamentarse en el funcionamiento de nuestras neuronas cerebrales.
Riesgos de delegar en vez de pensar
Esta erosión progresiva de la capacidad de pensar de manera crítica podría estar afectando a aquellas personas que recurren excesiva e irreflexivamente a la IA, en un fenómeno denominado ‘delegación cognitiva’, según explica Sonia Martínez, profesora e investigadora de Innovación Educativa de la Universidad Europea, UE, en España.
“El pensamiento crítico debe entrenarse desde etapas tempranas, pues permite a los estudiantes cuestionar, analizar y reflexionar sobre los resultados de la IA, pero hoy en día uno de los principales obstáculos para cultivarlo es la delegación cognitiva”, explica la investigadora a EFE.
Martínez describe la delegación cognitiva como “la dependencia que se puede desarrollar al recurrir a la IA para generar ideas en lugar de fomentar una reflexión independiente, lo cual limita significativamente la capacidad crítica y reflexiva”.
Uno de los síntomas cotidianos más frecuentes de la delegación cognitiva es la dependencia, que en este caso consiste en “preguntarle a la IA antes de pensar, aunque uno sea capaz de hacerlo, para evitar dicho esfuerzo”, explica la investigadora en una entrevista con EFE.
Otra de las señales de la delegación cognitiva y del consecuente deterioro del pensamiento crítico, es la pasividad o falta de iniciativa, un fenómeno que estamos notando de manera muy clara en las aulas, donde a menudo los alumnos muestran una falta motivación para generar algo de forma personal, cayendo en la actitud “me da igual, chat GPT lo hace mejor que yo”.
Por último, Martínez describe como otro síntoma de la delegación cognitiva debida a la IA, “la aceptación acrítica de información al tener la sensación de que uno es incapaz de distinguir lo que es verdad de aquello que no lo es, lo cual conduce a instalarse en la duda permanente, y a aceptarlo todo, ya que “no importa lo que es verdad porque nada lo es”.
Experimentos que revelan nuestra dependencia de la IA.
Existen varios experimentos o experiencias reveladoras que una persona puede efectuar para tomar conciencia de cómo la IA puede estar reduciendo su pensamiento crítico, según esta especialista.
Uno de ellos es la comparación, que consiste en realizar una tarea compleja (por ejemplo, escribir un ensayo, resolver un caso o analizar un texto) primero sin ayuda de IA y luego con IA.
“Comparar el nivel de análisis, creatividad y profundidad alcanzados en ambos casos, nos permite evidenciar la tendencia a delegar el razonamiento y la posible pérdida de habilidades propias”, según Martínez
Otra prueba de nuestro de nivel de delegación cognitiva que podemos realizar es la verificación, “que requiere usar la IA para obtener respuestas a preguntas complejas y luego investigar activamente posibles errores, sesgos o información falsa en lo que ha respondido, para así tomar conciencia de nuestra tendencia a aceptar respuestas sin cuestionarlas”, señala esta experta.
Para afrontar esta problemática, Martínez considera importante “contar con una base sólida de conocimiento”, ya que “cuando dominamos un tema somos más capaces de ser críticos, por lo que es fundamental que nos documentemos y reforcemos la idea de contrastar y revisar meticulosamente la información".
Estrategias para reforzar el pensamiento crítico
Martínez propone algunas estrategias para entrenar el pensamiento crítico desde la educación primaria, como por ejemplo implementar rutinas de pensamiento y actividades interactivas que estén alineadas con las competencias digitales.
“Se podrían usar ‘chatbots’ (programas informáticos diseñados para simular conversaciones humanas, por texto o voz) en debates socráticos (método de diálogo filosófico y pedagógico basado en preguntas y respuestas), para que los estudiantes pueden analizar puntos de vista opuestos y reflexionar sobre los sesgos ideológicos que puedan surgir en la IA”, propone.
Otra práctica que se podría incorporar a la enseñanza, según la profesora Martínez, “es la evaluación por pares, sistema en el que los alumnos trabajan con Inteligencia Artificial y posteriormente evalúan y mejoran las respuestas de sus compañeros, promoviendo así el análisis crítico y colaborativo”, detalla.
Por otra parte, la profesora de la Universidad Europea considera fundamental que los docentes se impliquen “no solo para establecer límites claros sobre el uso de IA en el ámbito académico, sino también para dotar a los estudiantes de las habilidades necesarias para manejarse con esta tecnología de manera ética y responsable”.
Martínez comparte con EFE otra práctica digital e interactiva para entrenar el pensamiento crítico, consistente en un
efectuar un ‘break out’ o un ‘escape room’ educativos, actividades de gamificación en las que el alumno tiene una misión que superar, incluyen retos como abrir o desbloquear candados o cajas cerradas para resolver acertijos o pruebas.
Reflexiones sobre nuestra condición humana
"El uso crítico de la IA no consiste en sustituir el esfuerzo humano, sino en entender las limitaciones de esta tecnología y aprovecharla como una aliada en el proceso educativo", explica Martínez.
Martínez también invita a efectuar una serie de reflexiones para hacernos conscientes de la importancia de preservar nuestro pensamiento crítico sin recurrir ciegamente a la tecnología.
“Si las máquinas han sido desarrolladas para ejecutar ordenes sin cuestionarlas y las personas nos caracterizamos por nuestra creatividad, emocionalidad y pensamiento crítico, no debemos olvidarnos de quienes somos, tomando consciencia de que “delegar en una IA humaniza a dicha tecnología mientras que a nosotros nos convierte en algo más parecido a un androide”.
“Sigamos siendo humanos, no somos perfectos, pero es lo que somos. Tenemos una vida, ¿la vamos a vivir o a delegar?”, enfatiza.
Por otra parte, teniendo en cuenta que “la esperanza de vida va en aumento, mientras que la delegación cognitiva en la IA podría acelerar la degradación de nuestras funciones cognitivas básicas, deberíamos reflexionar acerca de ¿qué clase de vejez queremos vivir?, recomienda.
Además, “vivimos en un mundo de respuestas rápidas y efectivas, por eso cada vez será más valioso hacerse buenas preguntas porque cada vez será más escaso”, concluye la profesora e investigadora Sonia Martínez.