El Senado vuelve a intentar eliminar las exoneraciones de vehículos, pero el privilegio se mantiene

Proyectos anteriores para eliminar beneficios similares no lograron avanzar en el Congreso

El proyecto más reciente de las exoneraciones está en el Senado. (Cedida por el Senado de la República)

Las exoneraciones de vehículos de las que gozan los legisladores dominicanos son un privilegio que se resiste a desaparecer. Otra vez, el Senado tiene en sus manos un nuevo proyecto de ley para eliminar el beneficio, pero la propuesta choca con un historial de iniciativas similares que nunca avanzaron.

Aprovechando el inicio de la nueva legislatura, el senador Félix Bautista (Fuerza del Pueblo) depositó un proyecto de ley para eliminar las exoneraciones de vehículos de los congresistas y sustituirlas por la asignación de un auto oficial para cada legislador.

La iniciativa plantea que, una vez entre en vigencia la nueva ley, el Estado dominicano, a través de las presidencias del Senado y de la Cámara de Diputados, entregue a cada congresista un vehículo al inicio del período constitucional para el ejercicio de sus funciones públicas.

La propuesta de Bautista no contempla, por tanto, que los legisladores reciban nuevamente una franquicia para importar vehículos libres de impuestos. El mecanismo sería distinto y el vehículo pertenecería al esquema institucional del Congreso.

El proyecto establece que las características, condiciones y modalidades para la asignación y utilización de esos vehículos deberán ser determinadas mediante resoluciones adoptadas por las propias cámaras legislativas.

La iniciativa también dispone la derogación de las principales leyes que sustentan las exoneraciones de vehículos de los congresistas, entre ellas la Ley 50 de 1966 y sus posteriores modificaciones. Entre estas figura la Ley 57-96, que actualmente permite a los legisladores importar dos vehículos exonerados durante el período constitucional para el que fueron elegidos.

Bautista argumenta en el proyecto que las exoneraciones forman parte de un sistema más amplio de beneficios que reciben distintas instituciones y funcionarios, por lo que considera necesario revisar y desmontar gradualmente esos beneficios.

También sostiene que, aunque los legisladores tienen responsabilidades en las sedes del Congreso, su labor de representación implica mantener contacto con las comunidades que representan y desplazarse de manera segura para cumplir con esas funciones.

Una reforma que no termina de avanzar

La nueva propuesta llega después de que otros legisladores intentaran modificar o eliminar el beneficio sin conseguir que sus iniciativas fueran siquiera discutidas en las comisiones correspondientes.

Uno de esos proyectos fue depositado en noviembre por el senador Alexis Victoria Yeb, del Partido Revolucionario Moderno (PRM). La iniciativa planteaba mantener la posibilidad de importar dos vehículos, pero establecía un tope de hasta 150,000 dólares y prohibía transferirlos durante cuatro años.

Ese proyecto, sin embargo, perimió sin que llegara a convertirse en ley.

En la Cámara de Diputados también han surgido propuestas con fórmulas diferentes. El diputado Pedro Martínez, de Alianza País, planteó eliminar las exoneraciones y, en su lugar, asignar un vehículo utilitario a cada legislador.

Ninguna propuesta avanza

El diputado Eugenio Cedeño, del PRM, propuso otra alternativa: otorgar a cada congresista un monto de hasta 120,000 dólares que podría ser fraccionado para adquirir hasta dos vehículos.

Pese a las diferencias entre las propuestas, todas tienen el punto en común que ninguna logró avanzar en las comisiones a las que fueron remitidas, de acuerdo con una revisión realizada por Diario Libre.

Por tanto, el nuevo proyecto de Bautista vuelve a colocar el tema en el punto de partida de una discusión que el Congreso ha tenido varias oportunidades para discutir, pero que hasta ahora no ha conseguido transformar en ley.

Una vigencia para 2028

La propuesta de Bautista establece, además, una vigencia diferida. De ser aprobada, la ley comenzaría a regir a partir del 16 de agosto del 2028, una fecha que coincide con el inicio de un nuevo período constitucional.

Con esto se evitaría que la eliminación del beneficio tenga efectos inmediatos sobre el actual mandato de los congresistas y se establecería el nuevo sistema para el período constitucional siguiente.

El proyecto no fija por sí mismo el tipo, valor o características de los vehículos que recibirían los legisladores. Esos aspectos quedarían pendientes de las resoluciones que adopten las cámaras legislativas para establecer las condiciones de asignación y uso.

Las exoneraciones

Las exoneraciones fueron establecidas mediante leyes que se fueron modificando con el paso de los años, hasta llegar al régimen actual que permite a cada legislador importar dos vehículos libres de impuestos y gravámenes.

Así entraron al país 499 vehículos solo en los últimos cuatro años, de los cuales más de 170 corresponden a modelos de lujo y deportivos, de marcas como Ferrari, Lamborghini, Porsche y Rolls-Royce.

Fueron 2,140 millones de pesos los que dejó de recaudar el Estado en impuestos por la importación de esos 499 vehículos, hecha a nombre de senadores y diputados, entre el 2020 y julio de este 2026, según datos suministrados por la Dirección General de Aduanas.

Ahora, el Senado tiene nuevamente la posibilidad de decidir si desmonta ese sistema y lo sustituye por uno en el que los vehículos sean asignados institucionalmente, pero el reto de los congresistas será que los proyectos para eliminar sus propios privilegios superen el mismo trámite que los ha dejado estancados.

Periodista dominicano. Escribe sobre temas legislativos y políticos.