De perdedores a presidentes: las remontadas electorales que cambiaron la historia de América Latina

Leonel Fernández protagonizó una de estas victorias en 1996, cuando derrotó a José Francisco Peña Gómez tras quedar segundo en la primera vuelta

Javier Milei ganó la presidencia de Argentina en 2023 tras quedar en segundo lugar en la primera vuelta y vencer a Sergio Massa en la segunda vuelta, celebrada el 19 de noviembre. (Archivo/EFE)

La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil incorpora un nuevo episodio a la historia de las remontadas presidenciales de América Latina, donde una veintena de candidatos ha conseguido revertir la ventaja de sus adversarios entre la primera y la segunda vuelta desde 1978.

En los comicios brasileños del domingo 25 de octubre de 2026, Lula obtuvo 64,256,232 votos, equivalentes al 51.79 % de los sufragios válidos, frente a los 59,826,041 (48.21 %) de Flávio Bolsonaro, según los resultados anunciados por el Tribunal Superior Electoral (TSE).

Bolsonaro había encabezado la primera ronda, celebrada el 4 de octubre, con el 47.03 % de los votos, mientras Lula consiguió el 45.16 %. El desenlace convirtió al mandatario en el primer candidato brasileño que gana la Presidencia después de terminar segundo en la votación inicial desde la instauración del actual sistema de balotaje, utilizado por primera vez en 1989.

¿Cuántas remontadas ha registrado América Latina?

Una investigación publicada en 2025 en la revista académica Journal of Politics in Latin America, de Orçun Selçuk y P. Salomé Valdivieso, identificó 20 remontadas en 93 elecciones presidenciales con segunda vuelta celebradas entre 1978 y 2024.

Esto significa que aproximadamente el 21.5 % de esos balotajes terminó con la victoria del candidato que había quedado detrás en la primera ronda.

Una investigación anterior de Brookings Institution, centro de pensamiento de gran prestigio en Estados Unidos, había contabilizado 12 remontadas en 46 segundas vueltas celebradas entre 1978 y 2017. La diferencia entre ambos recuentos responde a los períodos examinados.

Los estudios muestran que encabezar la votación inicial representa una ventaja importante, pero no garantiza la Presidencia.

Leonel Fernández: una victoria precedida por la crisis electoral de 1994

República Dominicana protagonizó uno de estos episodios en 1996, cuando Leonel Fernández derrotó a José Francisco Peña Gómez después de terminar segundo en la primera vuelta. Aquella contienda fue consecuencia de las reformas políticas surgidas de la crisis electoral de 1994, que provocó la reducción del mandato del presidente Joaquín Balaguer.

En los comicios del 16 de mayo de 1994, Balaguer fue declarado ganador frente a Peña Gómez, candidato del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), en medio de graves irregularidades, entre ellas problemas con el padrón que impidieron votar a numerosos ciudadanos.

La controversia desembocó en la firma del Pacto por la Democracia, el 10 de agosto de ese año. El acuerdo redujo de cuatro a dos años el nuevo período presidencial de Balaguer, estableció la prohibición de la reelección consecutiva e introdujo la segunda vuelta electoral cuando ningún candidato alcanzara más del 50 % de los votos.

Las elecciones presidenciales se celebraron el 16 de mayo de 1996. Peña Gómez encabezó la primera ronda con aproximadamente el 45.9 % de los sufragios, mientras Fernández, candidato del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), obtuvo alrededor del 38.9 %.

Sin embargo, el respaldo de Balaguer y del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), mediante el denominado Frente Patriótico, modificó la correlación de fuerzas. En el balotaje del 30 de junio, Fernández ganó con el 51.25 % de los votos, frente al 48.75 % de Peña Gómez.

La victoria del PLD estuvo vinculada tanto a las nuevas reglas electorales como a una alianza política que permitió superar la ventaja inicial del PRD. Los comicios de 1994 no fueron anulados: el acuerdo político adelantó las siguientes elecciones presidenciales a 1996.

De Colombia a Ecuador: otros candidatos que revirtieron los resultados

En Colombia, Juan Manuel Santos consiguió reelegirse el 15 de junio de 2014, después de perder la primera vuelta del 25 de mayo frente a Óscar Iván Zuluaga. Este último había obtenido aproximadamente el 29.3 % de los votos, frente al 25.7 % del mandatario, quien terminó imponiéndose con cerca del 51 %.

Argentina registró un desenlace semejante en 2015. Mauricio Macri, segundo en la votación del 25 de octubre, derrotó a Daniel Scioli en el balotaje del 22 de noviembre, con aproximadamente el 51.3 % de los sufragios.

Ocho años después, Javier Milei repitió el fenómeno. Tras conseguir el 29.99 % en la primera ronda del 22 de octubre de 2023, alcanzó el 55.65 % en la segunda, celebrada el 19 de noviembre, y venció a Sergio Massa, quien había encabezado inicialmente la competencia con el 36.78 %.

En Perú, Pedro Pablo Kuczynski ganó la segunda vuelta del 5 de junio de 2016 frente a Keiko Fujimori, quien había obtenido la mayor votación en la primera ronda del 10 de abril. Kuczynski se impuso por un estrecho margen, con aproximadamente el 50.12 % de los votos válidos.

Ecuador también ofrece antecedentes importantes. Guillermo Lasso derrotó a Andrés Arauz el 11 de abril de 2021, después de quedar segundo el 7 de febrero. Daniel Noboa consiguió una victoria similar frente a Luisa González el 15 de octubre de 2023, tras terminar detrás de ella en los comicios del 20 de agosto.

Según el estudio académico citado, Ecuador acumuló cinco remontadas entre 1978 y 2024, la mayor cantidad registrada en América Latina durante ese período. Además de Lasso y Noboa, los otros protagonistas fueron León Febres-Cordero en 1984, Abdalá Bucaram en 1996 y Rafael Correa en 2006.

¿Por qué se producen estos cambios?

Los especialistas de Brookings Institution señalan que uno de los factores principales es la redistribución de los votos de los candidatos eliminados. Sus electores pueden concentrar el respaldo en quien terminó segundo, especialmente cuando existe un rechazo mayoritario hacia el aspirante que encabezó la primera ronda.

Las alianzas políticas y la participación también influyen. En siete de las doce remontadas examinadas por Brookings hasta 2017 aumentó el número de votantes entre ambas jornadas, circunstancia que puede modificar la distribución de los apoyos.

¿Se han anulado elecciones por reclamaciones de fraude?

Bolivia y Haití ofrecen antecedentes de procesos presidenciales anulados después de graves controversias electorales, aunque las circunstancias institucionales y políticas fueron distintas.

En Bolivia en 2019, las elecciones generales del 20 de octubre, que inicialmente dieron la victoria a Evo Morales, quedaron sin efecto tras protestas, una crisis política y una auditoría de la Organización de Estados Americanos (OEA), que identificó irregularidades graves y concluyó que los resultados no podían validarse.

El 24 de noviembre de 2019 se promulgó la Ley 1266, que anuló legalmente aquellos comicios y dispuso la organización de una nueva votación. Las conclusiones sobre la existencia de una manipulación determinante del resultado fueron posteriormente cuestionadas por otros estudios.

Las elecciones se celebraron el 18 de octubre de 2020 y fueron ganadas en primera vuelta por Luis Arce, candidato del Movimiento al Socialismo (MAS), el partido de Morales.

En el caso de Haití (2015-2016) en la primera vuelta presidencial del 25 de octubre de 2015 estuvo marcada por denuncias de irregularidades que desencadenaron una prolongada crisis política. Aunque inicialmente se había previsto una segunda ronda, esta fue aplazada en varias ocasiones.

Tras las investigaciones de una comisión independiente, el Consejo Electoral Provisional decidió en junio de 2016 dejar sin efecto el proceso presidencial anterior y organizar nuevas elecciones.

La votación se celebró finalmente el 20 de noviembre de 2016. Jovenel Moïse resultó vencedor con aproximadamente el 55.6 % de los sufragios, por lo que no fue necesaria una segunda vuelta.

Las experiencias de Bolivia y Haití muestran que la anulación de unas elecciones constituye una medida excepcional, vinculada a investigaciones y decisiones institucionales. En cambio, las remontadas presidenciales se producen dentro de las reglas ordinarias del balotaje, cuando un candidato logra reunir los apoyos necesarios para superar a quien había encabezado la primera ronda.

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