Bebés ciegos por prematuridad
La OMS cataloga la retinopatía por prematuridad como una de las causas de ceguera prevenibles que debe ser erradicada para el año 2020.
El número de bebés prematuros que presentan ceguera debido a la falta de desarrollo intrauterino ha aumentado dramáticamente en los últimos años, sin que en el país hayan sido tomadas las medidas necesarias para evitarlo, advierte el doctor Juan Lorenzo Ubiera, cirujano retinólogo de la Fundación Centro Láser.
De acuerdo con un informe del Patronato Nacional de Ciegos citado por Ubiera, del promedio de 50 menores referidos anualmente a esa institución, 18, es decir, el 36 por ciento, son invidentes a causa de la prematuridad en el nacimiento.
El cirujano ocular llama la atención de las autoridades de salud sobre el hecho de que un porcentaje importante de los bebés nacidos antes de las 38 semanas de embarazo o con un peso por debajo de las tres libras y media –como en los recientes casos de partos séxtuples o cuádruples– pueden quedar ciegos si su salud visual no es preservada.
Dice que la retinopatía o enfermedad de los pequeños vasos sanguíneos de la retina del ojo se ha constituido en una verdadera amenaza para los bebés prematuros, dado que el 20 por ciento de ellos nace con factores de riesgo de desarrollar ceguera.
Ubiera refiere que, sólo en la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia, vienen al mundo unos 2,000 bebés prematuros por año, lo que equivale a 400 menores con alto riesgo de convertirse en invidentes "porque no se les dio tratamiento para evitarlo dentro de las primeras cuatro semanas de vida".
"Los niños y niñas ciegos crecen y, con el tiempo, tienen que enfrentarse a las calles en condiciones desventajosas. Probablemente no puedan trabajar y, por cada uno que se convierta en un ente no productivo, sus familiares y el país deben invertir no menos de 48,000 pesos anuales. Si una persona ciega logra alcanzar la expectativa de vida de 67 años, la inversión total en su manutención supera los tres millones de pesos, tomando como base un salario mínimo de 4,000 pesos mensuales", explica.
El retinólogo de Centro Láser considera que las víctimas de la retinopatía por prematuridad constituyen una pesada carga emocional y económica para sus familias, pero que esas tragedias pueden ser evitadas si un especialista en enfermedades de la retina o un oftalmólogo pediatra evalúa al bebé dentro de las primeras cuatro semanas a partir del nacimiento.
"No debe esperarse más tiempo, o de lo contrario todo lo que se tendrá es un menor con los ojos llenos de cicatrices. Por la propia inmadurez, el desarrollo de los vasos sanguíneos de las retinas se detiene", advierte.
En el embrión, los vasos comienzan a formarse por el centro, por lo que será el nervio óptico, a las 16 semanas de la fertilización. El nervio óptico conecta al ojo con el cerebro. Los vasos sanguíneos van creciendo del centro hacia la periferia, hasta la semana número 40, que normalmente es la primera o segunda después del nacimiento, agrega.
Recalca que los vasos sanguíneos que no pueden continuar creciendo por la prematuridad del nacimiento se infartan, quedan interrumpidos por falta de oxígeno, mueren y cicatrizan, lo que provoca un desprendimiento de la retina y el bebé queda irremisiblemente ciego, puesto que actualmente no hay disponible una técnica quirúrgica capaz de devolverle la visión.
"Sin embargo", explica el retinólogo de Centro Láser, "la Organización Mundial de la Salud cataloga la retinopatía por prematuridad como una de las causas de ceguera prevenibles que debe ser erradicada para el año 2020. Los especialistas en perinatología y neonatología del país deben ser sensibilizados acerca del manejo correcto de la salud visual de los bebés prematuros, a través de una buena campaña de comunicación; porque lo que sucede actualmente es que los padres no son enterados de que sus hijos e hijas corren el riesgo de quedar ciegos".
En opinión de Ubiera, cada día en la vida de un recién nacido con retinopatía es de vital importancia para preservar su visión, dado que un tratamiento con rayos láser aplicado a tiempo revierte el daño a los vasos sanguíneos provocado por la prematuridad.
Dice que la retinopatía o enfermedad de los pequeños vasos sanguíneos de la retina del ojo se ha constituido en una verdadera amenaza para los bebés prematuros, dado que el 20 por ciento de ellos nace con factores de riesgo de desarrollar ceguera.
Ubiera refiere que, sólo en la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia, vienen al mundo unos 2,000 bebés prematuros por año, lo que equivale a 400 menores con alto riesgo de convertirse en invidentes "porque no se les dio tratamiento para evitarlo dentro de las primeras cuatro semanas de vida".
"Los niños y niñas ciegos crecen y, con el tiempo, tienen que enfrentarse a las calles en condiciones desventajosas. Probablemente no puedan trabajar y, por cada uno que se convierta en un ente no productivo, sus familiares y el país deben invertir no menos de 48,000 pesos anuales. Si una persona ciega logra alcanzar la expectativa de vida de 67 años, la inversión total en su manutención supera los tres millones de pesos, tomando como base un salario mínimo de 4,000 pesos mensuales", explica.
El retinólogo de Centro Láser considera que las víctimas de la retinopatía por prematuridad constituyen una pesada carga emocional y económica para sus familias, pero que esas tragedias pueden ser evitadas si un especialista en enfermedades de la retina o un oftalmólogo pediatra evalúa al bebé dentro de las primeras cuatro semanas a partir del nacimiento.
"No debe esperarse más tiempo, o de lo contrario todo lo que se tendrá es un menor con los ojos llenos de cicatrices. Por la propia inmadurez, el desarrollo de los vasos sanguíneos de las retinas se detiene", advierte.
En el embrión, los vasos comienzan a formarse por el centro, por lo que será el nervio óptico, a las 16 semanas de la fertilización. El nervio óptico conecta al ojo con el cerebro. Los vasos sanguíneos van creciendo del centro hacia la periferia, hasta la semana número 40, que normalmente es la primera o segunda después del nacimiento, agrega.
Recalca que los vasos sanguíneos que no pueden continuar creciendo por la prematuridad del nacimiento se infartan, quedan interrumpidos por falta de oxígeno, mueren y cicatrizan, lo que provoca un desprendimiento de la retina y el bebé queda irremisiblemente ciego, puesto que actualmente no hay disponible una técnica quirúrgica capaz de devolverle la visión.
"Sin embargo", explica el retinólogo de Centro Láser, "la Organización Mundial de la Salud cataloga la retinopatía por prematuridad como una de las causas de ceguera prevenibles que debe ser erradicada para el año 2020. Los especialistas en perinatología y neonatología del país deben ser sensibilizados acerca del manejo correcto de la salud visual de los bebés prematuros, a través de una buena campaña de comunicación; porque lo que sucede actualmente es que los padres no son enterados de que sus hijos e hijas corren el riesgo de quedar ciegos".
En opinión de Ubiera, cada día en la vida de un recién nacido con retinopatía es de vital importancia para preservar su visión, dado que un tratamiento con rayos láser aplicado a tiempo revierte el daño a los vasos sanguíneos provocado por la prematuridad.
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