Un largo etcétera

Afuerza de ver la palabra etcétera escrita en abreviatura llegamos a olvidarnos de su forma original. Procede de la expresión latina et cetera ‘y las demás cosas’. Unidos los dos términos latinos en una sola palabra (ojo, una sola palabra) y adaptada su grafía a las normas ortográficas castellanas (tilde en la sílaba tónica, como esdrújula que es), la tenemos hispanizada como mandan los cánones.

La usamos para evitar mencionar algunos términos de una enumeración que consideramos extensa. Incluye desde su origen la conjunción copulativa y (en latín et), lo que hace innecesario añadírsela: *Libros, revistas, periódicos, y etcétera.

No olvidemos que, tanto en su forma completa como en la reducida (etc.), su presencia en la escritura debe estar precedida por una coma: Consultaba con frecuencia el diccionario, la gramática, la ortografía, etc.; Repasaba una y otra vez sus escritos, sus discursos, sus artículos, etcétera.

La lengua, experta en reciclaje, también la usa como sustantivo masculino: Consultó varios ejemplares y todo un etcétera de publicaciones; en este caso no debemos recurrir a la abreviatura. En el español dominicano la hemos popularizado en la expresión volver un etcétera (‘enredar, confundir’): La presión laboral lo vuelve un etcétera; y también como reflexivo (‘deteriorarse’): Con el ciclón la finca se volvió un etcétera.

Dos consejos más. Eviten repetirla: *Mencionó a su padre, a su madre, a su hermana, etc., etc.; y no le añadan puntos suspensivos: tanto el etc. como los puntos suspensivos tienen el mismo valor en las enumeraciones incompletas. Un largo etcétera de detalles que nos conviene conocer si queremos usar bien esta palabra: etimología, ortografía, léxico...

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