¿Agua mineral o agua potable? la Dra. Sumaya Rodríguez Heinsen explica cuál conviene para hidratarse

Para la mayoría de las personas basta con mantenerse bien hidratadas y seguir una alimentación balanceada

Los minerales en el agua participan en funciones esenciales del organismo, entre ellas el equilibrio de líquidos, la contracción muscular, el funcionamiento del sistema nervioso, el mantenimiento de la presión arterial y la salud de los huesos. (Freepik)

Con el aumento extremo de las temperaturas, también se eleva el consumo de agua mineral y las dudas sobre si realmente ofrece mayores beneficios que el agua potable. ¿Es más saludable? ¿Aporta suficientes minerales para el organismo? ¿Conviene elegir una con más sodio?

La doctora Sumaya Rodríguez Heinsen, especialista en nutrición clínica, obesología y dietética, medicina estética y antiaging, responde a esas preguntas que son la razón de existir de este artículo.

De antemano debes saber que aunque las aguas minerales naturales contienen minerales beneficiosos para el organismo, su principal función sigue siendo la misma que la de cualquier agua potable segura: mantener una adecuada hidratación.

"Las aguas minerales naturales son aquellas que provienen de un yacimiento subterráneo y brotan de un manantial. Se diferencian del agua potable común por su composición natural de minerales y oligoelementos, como calcio, magnesio, sodio, potasio, bicarbonatos y sulfatos", explica.

La especialista señala que estos minerales participan en funciones esenciales del organismo, entre ellas el equilibrio de líquidos, la contracción muscular, el funcionamiento del sistema nervioso, el mantenimiento de la presión arterial y la salud de los huesos. Sin embargo, advierte que el agua no es la principal fuente de estos nutrientes.

"La mayor parte de los minerales que necesita el cuerpo proviene de una alimentación equilibrada. El agua mineral aporta pequeñas cantidades que complementan la dieta, pero no la sustituyen", precisa.

¿Hidrata más el agua mineral?

Rodríguez Heinsen desmonta una de las creencias más comunes: que el agua mineral hidrata mejor.

La evidencia científica demuestra que el agua con baja mineralización hidrata igual de bien que el agua mineral en la mayoría de las personas sanas, siempre que ambas sean aptas para el consumo.

"La hidratación depende principalmente de la cantidad de agua que bebemos y de las necesidades del organismo, no de la concentración de minerales presentes en el agua", afirma.

Durante episodios de calor extremo o al realizar actividad física, el organismo pierde agua y electrolitos a través del sudor. No obstante, la especialista aclara que para la mayoría de las personas basta con mantenerse bien hidratadas y seguir una alimentación balanceada.

Solo en situaciones específicas, como ejercicios intensos y prolongados, generalmente de más de 60 a 90 minutos, una sudoración abundante o pérdidas importantes de líquidos por diarrea o vómitos, puede ser necesario reponer electrolitos, especialmente sodio, mediante bebidas deportivas o soluciones de rehidratación oral.

La nutricionista explica que existen aguas de muy débil, débil, media y alta mineralización, clasificación que depende de la cantidad de minerales disueltos.

Para la población general, cualquier agua potable es adecuada para el consumo diario. Sin embargo, recomienda prestar atención al contenido de sodio.

"No es aconsejable elegir de forma habitual aguas con alto contenido de sodio, especialmente en personas con hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca o enfermedad renal", advierte.

Añade que este tipo de agua solo resulta útil en circunstancias concretas, como pérdidas importantes de electrolitos o bajo indicación médica.

Frutas como el guineo, la naranja, el melón y el aguacate aportan potasio; los vegetales de hojas verdes, como la espinaca, son ricos en magnesio; los lácteos proporcionan calcio; mientras que las legumbres, los frutos secos y las semillas contribuyen con magnesio y potasio.

El tomate y el agua de coco también representan buenas fuentes de potasio.

Mitos y recomendaciones

La doctora Sumaya Rodríguez Heinsen aclara dos creencia que parecen ciencia pero que en realidad son mitos:  

  • El agua almacenada en recipientes de barro o arcilla se mineraliza es un mito. La especialista aclara que la evidencia científica no respalda que este proceso aporte cantidades significativas de minerales con beneficios para el organismo.
  • Toda persona necesita electrólitos diariamente. "Esto es falso", indica Rodríguez Heinsen. La mayoría de las personas obtienen suficientes electrólitos mediante la alimentación habitual. 
  • Echarle sales al agua para mineralizarla. Es una creencia de peligro, ya que, según la doctora, aunque la sal rosada, la sal marina o la sal negra contienen pequeñas cantidades de minerales, estas son insuficientes para generar un beneficio nutricional significativo frente a la sal común."Ninguna de estas sales es más saludable que la sal común. Lo que realmente importa es moderar el consumo total de sodio", el cual es perjudicial para con hipertensión, insuficiencia cardiaca o enfermedad renal.

Recomendaciones durante tiempos de calor

  • Beber agua regularmente, sin esperar a sentir mucha sed.
  • Aumentar el consumo cuando hace mucho calor o durante el ejercicio.
  • Consumir frutas y verduras ricas en agua.
  • Reponer electrólitos cuando existan perdidas por sudor intenso, ejercicio intenso y prolongado (generalmente más de 60-90 minutos), vómitos o evacuaciones diarreicas.
  • Evitar agregar sal al agua como práctica habitual.
  • Evitar bebidas azucaradas como fuente habitual de hidratación

Periodista dominicana con una maestría en Comunicación Corporativa. Titulada en estilismo y asesoría de imagen. Es una apasionada del contenido sobre la salud, la belleza, el buen vivir y la cultura.