¿El celular afecta la comprensión lectora de los niños? Esto dicen los estudios
Tener un teléfono propio se relaciona con menores resultados en comprensión lectora, mientras otras investigaciones apuntan a que leer en papel favorece más la comprensión y el desarrollo del lenguaje
A estas alturas, el celular forma parte de la vida cotidiana de casi todos. También de la de los niños.
Sirve para comunicarse, entretenerse, buscar información y, en algunos casos, hasta para hacer tareas. Pero ¿qué pasa cuando ese dispositivo llega demasiado pronto a sus manos?
Una investigación reciente de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) pone sobre la mesa una relación que merece atención: los estudiantes de primaria que tienen un celular propio obtuvieron menores puntuaciones en pruebas de comprensión lectora que aquellos que no tenían uno.
El estudio, publicado en Behavioral Sciences, analizó a estudiantes de tercero y sexto grado de escuelas públicas y de instituciones de la Iglesia Copta en el condado de Los Ángeles. Los niños leyeron textos breves, respondieron preguntas para medir cuánto habían comprendido y completaron una encuesta sobre el uso y la posesión de dispositivos.
El resultado fue claro, aunque debe interpretarse con cuidado: existió una asociación estadísticamente significativa entre tener un teléfono propio y obtener puntuaciones más bajas en comprensión lectora.
Y aquí aparece un dato particularmente interesante. Los investigadores no encontraron diferencias significativas dependiendo de si el celular estaba sobre el escritorio, guardado o incluso fuera de la escuela. Tampoco observaron una relación entre la edad a la que el niño recibió su primer teléfono y su desempeño.
En otras palabras, el hallazgo no apunta simplemente a la distracción que puede provocar tener el aparato cerca durante una prueba. Lo que se relacionó con el menor desempeño fue la posesión del teléfono.
La autora principal, Patricia Greenfield, profesora de Psicología de UCLA, señaló que no encontraron una edad específica en la que entregar un teléfono fuera mejor o peor para la comprensión lectora: la asociación apareció tanto en tercero como en sexto grado.
Eso sí: los investigadores hablan de correlación, no de causalidad. El estudio no demuestra que tener un celular provoque directamente una peor comprensión lectora. Hay otros factores que pueden intervenir y que deberán estudiarse con mayor profundidad.
¿Pantalla o papel? La forma de leer también importa
La discusión no termina con el teléfono. Otra investigación, un metaanálisis que reunió datos de más de 450,000 personas, encontró que la lectura recreativa realizada en pantallas se relaciona de manera muy débil con la comprensión lectora y que, entre escolares, incluso puede existir una relación negativa.
En cambio, la lectura en papel mostró una asociación mucho más favorable con la comprensión.
Los investigadores de ERI Lectura, de la Universidad de Valencia, señalan que, en determinadas condiciones, el rendimiento en comprensión puede ser considerablemente mayor cuando se lee en papel que cuando se hace en un teléfono, tableta u ordenador.
Una posible explicación está en el entorno: las pantallas ofrecen notificaciones, enlaces, mensajes y otras tentaciones que pueden interrumpir la concentración.
Y no parece importar demasiado si el niño está leyendo un libro digital, buscando información o conversando con sus amigos: el dispositivo mantiene abiertas muchas puertas para distraerse.
Otra investigación, centrada en niños de entre 4 y 6 años, llegó a una conclusión igualmente llamativa: quienes tenían acceso habitual a dispositivos electrónicos con funciones de lectura -como teléfonos, tabletas o lectores digitales- no necesariamente los utilizaban para leer. De hecho, a mayor cantidad de dispositivos disponibles, menor era la frecuencia general de lectura.
Esto no significa que la tecnología sea incompatible con la lectura. Significa que tener acceso a ella no garantiza que los niños vayan a leer más ni que comprendan mejor lo que leen.
El lenguaje también entra en la conversación
La preocupación se extiende a edades todavía más tempranas. Un estudio publicado en JAMA Pediatrics, que siguió durante dos años a 747 niños noruegos con una edad media de 4.9 años, encontró asociaciones entre un mayor uso de pantallas y un menor rendimiento en algunos aspectos del procesamiento del lenguaje.
Los niños que poseían dispositivos propios también presentaron un menor rendimiento en el procesamiento lingüístico.
Los autores advierten, además, que el uso que hacen los propios padres del teléfono puede ser relevante. Pasar mucho tiempo mirando la pantalla durante las interacciones familiares podría restar oportunidades para conversar, escuchar, responder y enriquecer el vocabulario de los pequeños.
Al final, quizá la pregunta no sea simplemente si celular sí o celular no. El verdadero desafío está en entender qué lugar ocupa la tecnología en la vida de los niños y qué actividades puede estar desplazando.
Leer necesita tiempo, atención y, sobre todo, concentración. Y aunque las pantallas pueden abrir una enorme ventana al conocimiento, los estudios recuerdan algo bastante sencillo: para aprender a comprender lo que leemos, todavía necesitamos detenernos y leer.