Paz Vega: "Perla habla de mujeres poderosas que tienen voz propia, y si no la tienen, la buscan"
Desde España, la laureada actriz reflexiona sobre violencia de género e inteligencia artificial; su película Perla tiene su gala premier esta noche en Caribbean Cinemas y estará disponible para todo el público el próximo jueves
Esta noche es la gala premier de la película Perla en Caribbean Cinemas del centro comercial Downtown Center a las 7:00 p. m., y el próximo jueves estará disponible para todo el público.
Protagonizada por Carlos Ponce y la exmis Universo Zuleyka Rivera, la película cuenta con la actuación especial de la laureada actriz española Paz Vega.
La obra, dirigida por David Norris y respaldada por la producción de Yamara Rodríguez junto a Joel Iván Rivera, cuenta también con las actuaciones de Georgina Borri, Modesto Lacén, Yamil Ureña, Luis Gonzaga, Teófilo Torres, Hermes Croatto, Nashali Enchautegui y la destacada actriz puertorriqueña radicada en México, Laura Carmine.
La trama sigue el declive del mundo conocido por Vicente Espinel (Ponce), un purista del folclore musical que se enfrenta a un ecosistema que ha cambiado sus reglas, sus ídolos y su tempo al ritmo avasallante del reguetón. Esta nueva ola, audaz, magnética y sin remordimientos, toma cuerpo en el personaje de Perla (Rivera).
—¿Cómo se produjo su ingreso a esta producción cinematográfica, que ya tuvo una gran acogida en Puerto Rico?
—Sí, pues mira, este proyecto me llega a través de Joel Rivera, que es el productor. Me habló de esta historia que unía dos temas curiosos de unir. Por un lado, está el tema musical, el de la tradición versus lo moderno, la música actual y demás.
Y también en la película se aborda otro tema que para mí es muy interesante, y creo que está muy bien dar luz y poner el foco en el tema de la violencia de género. Es un tema que yo personalmente he abordado en mi primera película y que aquí se aborda desde otro punto de vista.
Me parecía oportuna una película que habla de este tema desde un lugar original, mezclando todo lo relacionado con la música, la tradición, lo moderno y demás, el tema del maltrato. Leí el guion, me gustó y me lancé a trabajar en este proyecto.
—¿Y cómo describiría el personaje que interpreta en la película?
—Pues una superviviente de la vida, de todo. Una mujer que vive en otro país, que se ha tenido que adaptar, que trabaja, que saca a su familia adelante y que, desgraciadamente, le ha tocado vivir con una pareja en un entorno tóxico.
Y hay un momento en la película en que ella toma una decisión muy importante para salir de ahí, de esa pareja que le hace tanto daño. A ella y a su hija. Perla habla de mujeres poderosas que tienen voz propia, y si no la tienen, la buscan.
—En República Dominicana, la violencia de género ocupa las primeras planas. ¿Qué mensaje le envía a la sociedad dominicana a propósito del tema en la película?
—Bueno, es verdad que el machismo no solo es un tema recurrente en los periódicos de República Dominicana, sino que es algo que pasa en muchísimos países y es algo que tenemos que afrontar entre todos, porque es un problema transversal que atraviesa a toda la sociedad.
- Da igual de qué clase social seas, da igual qué nivel de estudios o nivel económico tengas. El machismo es un tema transversal que tiene que ver mucho con la educación.
- Entonces es importante que eduquemos a nuestros niños y a las futuras generaciones en la igualdad. En la igualdad de oportunidades y en que no estamos divididos en dos mundos, el masculino y el femenino, sino que los dos universos tienen que funcionar y fluir.
- Nos tenemos que ayudar, nos tenemos que apoyar y nos tenemos que querer. Porque si no, no hay futuro. La mitad de la sociedad no puede estar supeditada a la otra mitad. No puede haber una mitad de la sociedad que tenga más privilegios o que utilice la fuerza, metafórica y física incluso, contra la otra mitad, contra la mujer.
- Creo que esto es un aprendizaje que tenemos que desaprender, desgraciadamente, porque son muchos años de vivir en sociedades machistas, y es algo que tenemos que desaprender y volver a enseñar a nuestros niños a vivir en igualdad de condiciones.
- Porque es la única manera de construir un futuro; si no, estamos perdidos.
—¿Cómo fue la experiencia de trabajar en una producción vinculada al Caribe y al público latinoamericano?
—Ah, fue una experiencia preciosa, con un equipo estupendo. Tuve la oportunidad, gracias a esta película, de conocer un poco Puerto Rico. No había estado nunca y me encantó.
Fue una experiencia hermosa que volvería a repetir sin duda, si tengo otra oportunidad de volver a trabajar en el Caribe. En Puerto Rico concretamente, y en República Dominicana, por supuesto.
—¿Qué conexión cree usted que tendrá la historia con el público dominicano?
—Bueno, yo creo que hay una parte muy importante. La historia en sí, hablábamos antes de la violencia de género, que se da en todos los lugares desgraciadamente.
Pero también la música. La música como algo cultural que nos representa. Creo que hay todo el tema de la música urbana, que es algo muy de República Dominicana y también muy de Puerto Rico.
De hecho, de ahí nace, nace al mundo. Creo que en ese sentido el público dominicano va a conectar de manera muy profunda y muy auténtica con la historia.
—¿Qué aprendió personalmente durante el rodaje de Perla?
—Bueno, ¿qué aprendí? Cada proyecto, cada historia, cada personaje siempre te deja algo, ¿no? Te deja como un recuerdo, una huella. Son experiencias que uno vive. Me quedo con la experiencia de trabajar con un equipo estupendo, de conocer a Carlos Ponce, que es maravilloso, un gran compañero cariñoso, un grandísimo profesional, y me encantó compartir con él esta experiencia.
Me quedo sobre todo con buenos recuerdos y momentos bonitos.
—¿Qué le gustaría que el público se lleve después de ver esta película?
—Bueno, es una película que tiene un mensaje muy bonito. Un mensaje que habla de unión, de amor, de tradición, de cultura, de identidad. Que habla también de fortaleza, de mujeres poderosas, mujeres que tienen voz propia. Y si no la tienen, la buscan y la encuentran y luchan por ella.
Yo creo que es una película que habla de cosas muy bonitas y que al final te quedas con un poquito de esperanza. De que, si todos ponemos un poco de nuestra parte, la vida nos va a ir muchísimo mejor.
—¿Qué tan importante sigue siendo para usted elegir personajes femeninos complejos y humanos?
—Alguien dijo alguna vez que los personajes no los elige uno, los personajes te eligen a ti.
Te llegan, y tú de repente ya no puedes decir que no, te enamoras.
Curiosamente, a mí me están llegando personajes que tienen este tipo de lucha o esta entrega. Uno también va, de alguna manera, a través de sus personajes, de sus historias, sin querer mandando un mensaje.
Y yo creo que estos personajes que me llegan, y como yo los afronto, de alguna manera dicen mucho de cómo soy, de qué cosas me interesan en la vida y por qué causas me involucro. Y este es uno de ellos.
—La industria cinematográfica es muy competitiva hoy. Hay gente que siente presión por mantenerse vigente. En su caso, ¿cómo lleva todo esto?
—Más que competitivo, ser actor, ser director o estar metido en esta industria es una carrera a largo plazo, quiero decir. Lo difícil aquí no es tanto llegar, hacer un protagónico o algo así; es mantenerse. Es en ese sentido una carrera de fondo. Hay que ser muy paciente, hay que ser muy agradecido con cada proyecto, cada vez que te llaman. Y hay que dar siempre lo mejor y estar siempre intentando salir de tu zona de confort, de donde estás cómoda, de donde te sientes bien, y arriesgar.
Creo que el riesgo en esta profesión es importante. Te puedes equivocar. Hay veces que tomas decisiones o que las cosas no salen bien, pero el riesgo es importante. Incluso en los momentos en que las cosas no salen bien, uno aprende.
Y ahora, por ejemplo, mi carrera la estoy dirigiendo más hacia la escritura de guion, que me encanta, y hacia la dirección. También es una manera de avanzar y de seguir aprendiendo en una profesión en la que ya prácticamente he hecho de todo.
He trabajado en muchos países, en muchos idiomas diferentes. Y bueno, ahora lo que más me emociona y lo que más me motiva es la escritura y la dirección.
—Paz, ¿qué papel cree que juega hoy el cine de conversaciones sociales y humanas profundas?
—Bueno, para mí el cine, lo primero, tiene que entretener. Esa es la primera base. Y también el cine, para mí, es emoción. Tiene que emocionar. Y es verdad que a través de la emoción y del entretenimiento, uno puede ir mandando mensajes que calan muy bien en la sociedad.
Y sin darte cuenta. Ese valor didáctico... aunque el arte para mí tiene que ser emoción y tiene que ser libre, tampoco tiene que ser didáctico necesariamente.
Son mensajes que se mandan, que se repiten en la sociedad. El cine social me interesa mucho. Y de alguna manera yo también estoy manejando las historias en las que me involucro, en la escritura, en la producción y demás.
Siempre tienen un componente social porque creo que al final aportas tu granito de arena en las causas que te preocupan o que te interesan.
—¿Cómo ves tu huella desde tus inicios hasta hoy? El nivel de reconocimiento que has tenido y lo que has podido aportar. ¿Cuál es tu reflexión?
—No lo sé, porque me siento en la mitad del camino y me siento siempre como una eterna aprendiz de todo tengo 50 años y tengo las mismas dudas, los mismos nervios cuando me enfrento a algo por primera vez.
La misma ilusión. Entonces no tengo... Me cuesta hablar de mi carrera como de un pasado o algo que ya está. Mi vida, tanto mi vida como mi profesión, está en continuo movimiento y me siento como en la mitad del camino.
Entonces hay que seguir, seguir aprendiendo, seguir dando lo mejor en cada proyecto, en cada historia. Y nada más.
—Usted mencionaba que si tuviera la oportunidad iría a Puerto Rico a trabajar y también a República Dominicana. ¿Qué le gusta de República Dominicana?
—República Dominicana... me he pasado mucho tiempo allá, tengo muchísimos amigos, tengo mi familia dominicana allí, y es como una parte más de mi vida, y no solo mía, sino de mi familia y de mis hijos.
Entonces yo, feliz. A ver si pronto puedo levantar un proyecto que tengo pensado para rodar en la República.
—Después de Rita tuvimos su presencia en Cannes hablando de su nuevo proyecto. ¿Nos puede compartir algo de Ana un poco de detalle de esa faceta suya como directora?
Pues Ana es la adaptación de una novela de Agustín Gomejarco, que es un autor que tuvo que exiliarse en la época de Franco. Tuvo que irse a Francia a desarrollar su carrera como dramaturgo y como novelista. Aprendió el idioma francés y desarrolló la mayoría de sus novelas en francés.
Es un autor que era muy desconocido aquí en España; ahora, poco a poco, se va conociendo más, pero es un autor imprescindible de nuestras letras, y me siento muy honrada y con una responsabilidad muy grande de llevar a la gran pantalla una de sus novelas más importantes, que es *Ananó*.
Es la historia de una mujer anciana, viuda, que ha perdido a dos de sus hijos en la guerra y a quien le queda el hijo pequeño, que está en una cárcel. Esta mujer lleva 30 años esperando la vuelta de su hijo a casa.
Y esa vuelta nunca se da, y lo que siente es que la muerte la tiene cerca. Su propia muerte. Entonces decide emprender un camino, un viaje hacia el norte para darle el último abrazo a su hijo antes de morir.
Es una historia preciosa, y a través de ella veremos personajes que la van transformando en este viaje.
Es un viaje de descubrimiento, un viaje hacia la luz, hacia el autoconocimiento de una mujer que, en principio, era invisible para la sociedad.
—¿Cuándo comienza a rodar Ana no?
—Empezamos en octubre, en otoño.
En España, cruzaremos España de sur a norte.
—¿Y quién protagoniza?
—Tenemos a nuestra protagonista, a nuestra Ana, que es Ángela Molina.
—¿Qué la motivó a dar ese salto de estar frente a la cámara a ir detrás?
—Bueno, yo siempre he dicho que he sido una directora frustrada porque toda mi vida, de alguna manera, he estado dirigiendo en mi cabeza, aunque cuando estaba en el set no lo hacía.
Y eso era algo que llevaba mucho tiempo queriendo desarrollar, pero por falta de tiempo, por cuestiones familiares, por mil cosas...
Uno siempre tiene dudas, ¿no? No sé si sabré enfrentarme a un proyecto, si sabré expresar o explicar y poner en imágenes eso que tengo en mi cabeza.
Y bueno, con Rita disfruté muchísimo, aprendí muchísimo, y ahora me enfrento a otro tipo de película. Con mucha ilusión y con muchas ganas.
—¿Y cómo estuvo Cannes para usted en esta oportunidad?
—Bueno, Cannes siempre es divertido, es un sitio donde suceden cosas, donde se habla de cine, donde se conoce a gente interesante. Sigue siendo... uno se reencuentra con amigos de vez en cuando, de festival en festival, gente de la industria.
Y es un lugar de encuentro maravilloso para levantar proyectos sobre todo, y para ver buen cine.
—Hay muchos debates hoy, Paz, sobre el futuro del cine con todo lo relacionado con las plataformas digitales y la industria. ¿Cuál es su visión, cuál es su lectura?
—Me cuesta tener una visión clara sobre todo esto que está pasando de manera tan rápida. Yo apenas estoy empezando a dirigir y ya hay una inteligencia artificial que te hace películas. Me cuesta ir a ese ritmo. Y me daría mucha pena que una máquina sustituyera al pensamiento humano, a la libertad y a las contradicciones del ser humano, a las luces y las sombras que tenemos todos.
Yo desconfío mucho de la inteligencia artificial en general. Desconfío mucho porque nos deshumaniza. Y el arte es humano, es puramente humano.
Entonces, que algo salga de una máquina me parece totalmente antinatural. Y me da mucho miedo. Es inevitable. Escuché algunas declaraciones de David Moore en Cannes en las que decía que la IA está aquí para quedarse, y efectivamente está aquí para quedarse, y que hay que lidiar con ella y saber lo que es. Pero a mí personalmente me gustaría que no existiese.
Pero me ha tocado vivirla. Nos ha tocado vivirla. Yo he pasado... soy de una generación que pasó de tener un televisor en blanco y negro en casa a tener que lidiar de repente con la inteligencia artificial.
Entonces, claro, como ser humano, esta adaptación en tan poco tiempo cuesta. Es rápido, va muy rápido todo. Es increíble. Pero nos ha tocado a todos, y a ver qué pasa. Pero espero que no se apodere de todo.
Ni de todas nuestras mentes ni de todas nuestras ideas. Y que no sea una guía ni nada. Que sea una herramienta para quien la tenga que usar. Pero que no nos sustituya. Porque el pensamiento humano, el pensamiento crítico, el pensamiento complejo que tenemos los seres humanos no debe ser creado por una máquina.