Isabel Coixet explora en su nueva película "qué significa estar vivo"
El guión se basa en los cuentos de Michela Murgia, una conocida escritora y activista italiana cuya muerte a los 51 años por un cáncer causó consternación
¿Cómo seguir viviendo cuando sabemos que el final está cerca? En "Tres adioses", la cineasta española Isabel Coixet explora con sobriedad y cercanía las últimas semanas de una profesora en Roma que, tras recibir un diagnóstico de cáncer, descubre al fin "qué significa estar vivo".
En una ciudad crepuscular filmada en 35 milímetros, conocemos a Marta, encarnada por Alba Rohrwacher, que acaba de ser abandonada por su pareja, un cocinero interpretado por Elio Germano.
Sin embargo, el verdadero giro en su vida llega poco después, cuando le diagnostican un cáncer terminal que le abre los ojos a otra existencia que ni siquiera sospechaba.
"Yo creo que la película es sobre qué significa estar vivo, y el momento en que uno lo descubre, que a veces es el momento en el que la muerte está cerca", dice Coixet en una entrevista a la AFP en París.
- "Descubres el sabor de los helados, descubres la magia de los estorninos volando, descubres cómo puedes estar abierto a los demás, abrirte a los demás y ser empático con su dolor. Para mí esa es la historia", asegura la directora catalana, cuya película se estrena esta semana en Francia y a finales de mes en Argentina y Chile.
El guión se basa en los cuentos de Michela Murgia, una conocida escritora y activista italiana cuya muerte a los 51 años por un cáncer causó consternación.
Huyendo del melodrama y con pequeñas dosis de humor, Coixet revela poco a poco las múltiples capas del personaje interpretado por Rohrwacher, una de las grandes bazas de la película.
"Tiene esa dualidad que es difícil de captar, de saber lo que piensa, tiene esa cosa tan misteriosa. Eso es lo bueno: cuando te preguntas qué está sintiendo, te interesa", explica Coixet, que elogia la "mezcla de vulnerabilidad, de fuerza, de ternura" de la actriz italiana.
- Reacciones inesperadas -
Sumida en la ira y la melancolía, Marta no duda en publicar en internet reseñas demoledoras sobre el restaurante de su ex o en llevarse a casa una silueta de cartón de un ídolo del K-pop para que le haga compañía.
En una fiesta, una joven embarazada le habla entusiasmada de las ecografías (en tres dimensiones) de su futuro bebé. Cuando finalmente le pregunta a Marta cómo está, ella responde sin titubear: "Tengo un cáncer en estadio 4 y no tiene cura".
"Tenía ganas de que ella bromeara con lo suyo. Hay gente que entiende la escena, otra gente que no la entiende", dice Coixet. "Queremos que las víctimas sean perfectas".
Tras una prolífica carrera internacional con títulos como "Mi vida sin mí" (2003), que la dio a conocer en todo el mundo, o "Un amor" (2023), Coixet vuelve en "Tres adioses" a su cine más íntimo de gestos cotidianos y de mirada luminosa sobre la vida.
Frente a un cine oscuro que refleja un mundo en crisis ("parece que cuanto más nihilista eres, más éxito tienes"), Coixet reivindica cierta confianza en el futuro, aunque rechaza ser "optimista".
"Supongo que yo reconozco en mí algo que creo que está en el mundo, porque la gente sigue teniendo hijos. Y si tienen hijos es porque creen, ahí hay una apuesta por el futuro", afirma.
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