Lincoln: el derecho, la política y la guerra

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SANTO DOMINGO. Con los filmes de carácter biográfico suele ocurrir que resultan poco atractivos o muy polémicos. Lo primero ocurre cuando son políticamente correctos y la película calza con la imagen que se tiene del personaje; lo segundo cuando se revelan aspectos ocultos o poco conocidos del sujeto en cuestión. Con esta producción Steven Spielberg rinde tributo a uno de los personajes ícono de la democracia estadounidense, y pasa revista al principal conflicto de su historia. El relato se concentra en la tramitación de la enmienda a la constitución que puso fin a la esclavitud. Lincoln habría introducido la reforma como una manera de poner fin a llamada Guerra de Secesión y, de paso, asegurar el futuro de un país camino a la modernidad.

Cuestión de ley

De interés es el aspecto legal que sustenta el argumento, ya que ello define al personaje histórico y en este caso también al fílmico. Terminar con la esclavitud era fundamental para el bienestar jurídico de la nación es la tesis que se esgrime, y todas las acciones se mueven en tal sentido. Como buen abogado, Lincoln asegura las bases de una nueva sociedad en el Estado de derecho, pero es acusado por sus contrarios de ejercer una dictadura. Se ocupa entonces de blindar el cambio social de posibles ataques una vez terminada la guerra.

Familia y Estado

Interesante es también el modo dual en que se estructura el guión, puesto que el relato da cuenta de dos facetas, la vida privada del presidente y los métodos del estadista. Lincoln utiliza todas las artimañas de la política, incluyendo la compra de votos, para conseguir la mayoría en la cámara legislativa, y así dar curso a la histórica ley. De su lado, las escenas que dan cuenta de los desvelos y tensiones familiares, están cargadas de un drama que no por doméstico es menos intenso: los conflictos con su esposa son más fieros que los encuentros con los militares.

El relato

Le cuesta a la narración encontrar su camino, los primeros diez minutos son algo confusos, el espectador es sumergido en un contexto complejo, en el cual se cruzan temas políticos, bélicos y familiares. El ritmo es pausado, cual novela decimonónica, pero los intríngulis de la política alcanzan lo justo para evitar el bostezo.

El peso del actor

Mucho pesa en este tipo de películas quien asume el rol protagonista. Intérpretes de la talla de Day-Lewis no aceptan papeles de grandes figuras sólo por cumplir una tarea, lo hacen también por desafío personal. Su alargado rostro y su estampa desgarbada se ajustan notablemente al personaje; su caminar desgonzado y una mirada profunda le confirieron la credibilidad necesaria para conseguir el premio Oscar al Mejor Actor.

Si bien el filme toca aspectos desconocidos para el gran público, no llega a generar polémica. En términos puramente narrativos, cumple con el requisito de renovar el mito en torno al personaje, destacando su integridad, determinación y valor para la historia.

Recomendable para quienes gustan de películas históricas y para los interesados en el derecho constitucional.

Ficha técnica

Lincoln

EE.UU. 2012.150 minutos.

Dirección:Steven Spielberg

Guión: Tony Kushner

Música: John Williams

Fotografía: Janusz Kaminski

Intérpretes: Daniel Day-Lewis, Sally Field, David Strathairn, Joseph Gordon-Levitt, James Spader, Hal Holbrook, Tommy Lee Jones, John Hawkes.