Cómo saber cuándo necesitamos Vitaminas

Las vitaminas son substancias químicas no sintetizables por el organismo, presente en pequeñas cantidades en los alimentos, que son indispensables para la vida, la salud , la actividad física y cotidiana. Se debe su nombre al bioquímico Polaco Casimir Funk, quien consideraba que eran necesarias para la vida y que tenían una función Amina. Solo la vitamina D es producida por el organismo, el resto viene en los alimentos.

Las vitaminas se dividen en dos grupos, las liposolubles, que se disuelven en agua, sólo se almacenan en cantidades limitadas y se requiere consumo frecuente para preservar la saturación de los tejidos y las liposolubles que se disuelven en grasas, se almacenan en cantidades muy abundantes, y esta propiedad le confiere un mayor potencial de toxicidad.

"Las vitaminas hidrosolubles son las del complejo B, a saber, tiamina(b1), riboflavina(b2), acido nicotinico(b3), piridoxina(b6), ácido pantoténico, biotina, ácido fólico,cianocobalamina (b12), colina, inositol y ácido paraaminobenzoico y la vitamina C o ácido ascórbico", explica el doctor Orestes Guerrero, médico internista.

Abunda que las vitaminas liposolubles son A,D,E,K. Las llamadas vitaminas antioxidantes son las A,C y E.

Cuando usted consume vitaminas ve en la etiqueta una sigla RDA que significa ración recomendada en la dieta y otra sigla, DRI, que significa ingestión de referencia en la dieta, ingestión recomendada para individuos, explica el galeno.

La RDA para un nutriente dado representa la ingestión a la cual el riesgo de insuficiencia es muy pequeño. "Generalmente estas siglas están acompañadas de las siglas DV, Valor diario, que es la dosis recomendada para un día", puntualiza.

En términos generales, el uso de vitaminas y minerales es seguro cuando se toman dosis recomendadas diarias, RDA. El uso de megadosis no está recomendado en condiciones generales.

"Muchos millones de personas en todo el mundo toman con regularidad vitaminas y minerales con la creencia errónea de que van a tener energía adicional y que se van a sentir mejor. Las personas deben conocer que las vitaminas sólo actúan como coenzimas o en reacciones químicas", advierte.

En el campo de las vitaminas y minerales existe una gran desregulación pues estos compuestos son considerados alimentos y no fármacos. Apoyándose en esta brecha, estas substancias son producidas en ocasiones por laboratorios escasamente certificados y de productos naturales, no regulados, que no ponen en las etiquetas la dosis justa de cada componente ni siquiera todos los componentes incluidos en las fórmulas.

Reacciones alérgicas.

En las vitaminas del grupo B se han descrito casos de alergias e intolerancia, principalmente en las vitaminas b1 y b6. Con la niacina, dosis tan bajas como 50mg al día puede producir sofocos, nauseas, vómitos y dolor abdominal. La vitamina C en dosis mayor de 2 gramos por día puede provocar náuseas, diarreas, dolor abdominal y aumento de las transaminasas hepáticas, del ácido úrico y aumenta la posibilidad de cálculos renales en pacientes con historia de nefrolitiasis. No está demostrada la eficacia de la vitamina C en la cura del cáncer y del resfriado.

"La vitamina E en grandes dosis interfiere en el metabolismo de la vitamina k por lo que se contraindica en pacientes que toman Cumadin. El margen de seguridad de la vitamina D es amplio y sólo se observa toxicidad con dosis mayores de 40,000 Ui diarias por largos periodos. Los efectos dañinos son acumulación de calcio en el tejido muscular, arritmias y descalcificación ósea", añade.

Los riesgos de la A.

La vitamina A en grandes dosis puede producir aumento de la presión intracraneal, vértigo y visión doble. Los síntomas tempranos de intoxicación por vitamina A son piel seca y prurito. La dosis recomendada diaria no debe pasar de 3 Mg.

Vitamina A:
Vísceras de animales, perejil, espinacas, zanahorias, mantequilla, aceite de soja, atún y bonito; huevos y quesos.


Vitamina D:
Su fuente principal es la luz solar por lo que, con una exposición regular al sol, se pueden aportar cantidades suficientes.

Vitamina E:
Aceite de girasol, aceite de maíz, germen de trigo, avellanas, almendras, coco, germen de maíz, aceite de soja germinada, aceite de oliva, margarina, cacahuetes y nueces.

Vitamina K:
Hojas de vegetales verdes y en el hígado de bacalao, pero normalmente se sintetizan en las bacterias de la flora intestinal.

Vitamina B1:
Levadura de cerveza, huevos enteros, carnes de cerdo o de vaca; garbanzos, lentejas, avellanas y nueces; vísceras y despojos cárnicos y ajos.

Vitamina B2:
Vísceras y despojos cárnicos; levadura de cerveza, germen de trigo, almendras, coco, quesos grasos, champiñones, quesos curados y semicurados, salvado, huevos y lentejas.

Vitamina B6:
Sardinas y boquerones frescos; nueces, lentejas, vísceras y despojos cárnicos, garbanzos, carne de pollo, atún y bonito frescos o congelados; avellanas, carne de ternera o cerdo y plátanos.

Ácido Fólico:
Levadura de cerveza, verdura de hoja oscura y de tubérculos, cereales integrales y germinados; ostras, salmón, leche entera y dátiles.

Vitamina C:
Cítricos, pimientos, kiwis, fresas, frambuesas, sandía, brócoli, coles de bruselas, papas y auyama.